Argentina se queda sin cambio y las monedas cotizan en alza

La falta de monedas ha dado origen a un mercado negro de venta de céntimos de peso en Argentina, donde compradores y comerciantes también se ven obligados a buscar imaginativas soluciones ante la necesidad de dinero suelto.

La falta de monedas complica las comercialización de productos.
La falta de monedas complica las comercialización de productos.

En Buenos Aires los usuarios de autobuses tienen serios problemas para conseguir el cambio que necesitan para trasladarse, pues sólo pueden pagar con monedas de poco valor que son difíciles de conseguir.

Los 80 o 90 centavos de peso (unos 25 céntimos de dólar) que los pasajeros necesitan para subir al autobús o para tomar el metro no son nada fáciles de hallar, pues ni los kioscos de prensa ni los comercios tiene cambio para dar a los viandantes.

A pesar de que el Banco Central argentino asegura que existe un promedio de 117 monedas por habitante, la mayoría de la gente no suele tener las necesarias para pagar un café, comprar tabaco, chicles o algún caramelo, ni el vendedor dispone de cambio.

Por eso, algunos comerciantes han puesto en marcha pintorescas iniciativas para paliar el problema en la medida de lo posible, tales como entregar "vales" por el precio de la vuelta para volver a pagar en ese establecimiento o entregar las vueltas en especie.

Eso quiere decir que si uno va al mercado y no tiene el monto exacto de la compra, puede que en vez de monedas se le devuelvan un par de huevos, un melocotón o algunas cebollas.

Así lo contó a Efe Julia, una frutera del Mercado del barrio porteño de San Telmo que aseguró que la falta de monedas es "cada vez peor" y que, si sigue así, va a tener que subir los precios "para evitar el tener que dar fruta en vez de cambio".

Según versiones difundidas por el diario Clarín, el Banco Central puso recientemente en circulación un total de 28,7 millones de pesos (unos 9 millones de dólares) en monedas, pero esa cantidad no parece suficiente para los pobladores del país.

El problema se ha agravado además en el último mes y la antigua solución de acudir al mercado negro para abastecerse de monedas empieza a salir demasiado cara y ha dejado de ser rentable para los comerciantes.

Andrés tiene un kiosco de prensa y contó que "antes se podía ir a ciertos sitios a comprar las monedas, pero está cada vez más difícil, ahora todo el mundo quiere pagar el periódico con billetes y yo no siempre puedo darles el vuelto".

El portavoz de la Cámara de Autoservicios y Supermercados de Residentes Chinos de Buenos Aires (Carech), Miguel Ángel Calvete, aseguró a su vez que en el mercado negro ya se cambian los billetes de 100 pesos (31,5 dólares) por monedas por valor de 97 pesos (30 dólares).

La usual circulación y aceptación de monedas falsas tampoco resulta ser un parche efectivo para la escasez de metal, que ha provocado que el dueño de una pequeña tienda en el centro de la capital argentina ofrezca un perro caliente de regalo a quien le lleve 50 pesos en monedas (15,7 dólares).

Calvete explicó a Efe cómo su asociación pretende denunciar a los bancos que nos les facilitan cambio a los comerciantes, para lo que están acudiendo con notarios que levantan acta de las negativas.

"En el mejor de los casos nos dan cambio de 20 pesos (6,3 dólares)", aseguró, porque "el banco se queda con un mínimo indispensable y el resto lo da a las empresas recaudadoras de caudales".

Añadió que estas firmas disfrazan la "mafia" de las monedas y cobran grandes comisiones en concepto de transporte de las mismas, una "informalidad que se ha formalizado", al igual que las terminales de autobuses, que venden las monedas cobrando hasta un 3 por ciento más de su valor.

Es necesario, aseveró Calvete, regularizar y controlar de forma estricta la distribución porque el Banco Central tiene registro de cuánto dinero envía a cada banco y "aunque esta cantidad es correcta, el circuito es irregular".

Por eso Casrech demanda que la circulación de monedas quede en los pequeños comercios y el público general y no se monopolice en las empresas de transporte, de peajes y en los grandes hipermercados.

La Asociación de Defensa de los Consumidores y Usuarios de Argentina (Adecua) denunció que los habitantes, la mayoría por desconocimiento de la llamada "ley del redondeo" -que prohíbe dicha práctica al alza en los comercios-, dejan "que les roben en los comercios, donde en vez de darles vuelto en monedas les dan caramelos, chicles o un simple 'se lo debo'".

Tampoco faltan las especulaciones, como las que dicen que todo es una conspiración de las empresas de transporte para ganar dinero, las que aseguran que son los turistas los que se llevan monedas a modo de "souvenir" los culpables del problema, o quienes creen que se usan las monedas en Paraguay para aprovechar el metal, que tendría mayor valor que el de la propia moneda. EFE