CitiGroup perdió 20.000 millones de dólares en el cuarto trimestre de 2007, y Merrill Lynch debió reconocer quebrantos por 14.000 millones de dólares en los últimos doce meses. Morgan Stanley, Bearn Stearns y UBS, entre otros, sufrieron perjuicios semejantes.
La razón es la extraordinaria contracción financiera provocada por la caída de la industria de la construcción y los valores inmobiliarios, que se estima, hasta ahora, en más de 300.000 millones de dólares. La construcción de casas familiares cayó 27% el año pasado.
CitiGroup, la mayor corporación financiera de Estados Unidos y la segunda en el mundo, recibió en enero 12.500 millones de dólares de fondos de Singapur, Arabia Saudita y Kuwait, a los que se sumarían en febrero otros 14.000 millones. El ‘Citi’ obtuvo, en noviembre, 7.500 millones provenientes de Abu Dhabi.
Merrill Lynch logró este mes 6.600 millones de dólares de fondos de China, Corea del Sur, Japón y Kuwait.
Las principales entidades financieras estadounidenses han recibido más de 30.000 millones de dólares del mundo emergente, a través de fondos convertidos en socios estratégicos del núcleo duro de Wall Street.
En el segundo semestre 2007, las instituciones financieras estadounidenses recaudaron 83.000 millones de dólares en el exterior para comprar acciones de empresas del mercado norteamericano, una cifra 20% superior a la que obtuvieron en 2006. Más del 60% provino de Asia-Pacífico, y 30% o más de los países del Golfo (Kuwait, Arabia Saudita, Abu Dhabi, entre otros).
Los títulos del Tesoro norteamericano (10/20/30 años) mostraron una menor tasa de rendimiento en el segundo semestre de 2007 que en la primera parte del año. A partir de agosto fue cuando se desencadenó con mayor intensidad la contracción financiera provocada por la caída inmobiliaria.
El PBI estadounidense creció 2.2% en 2007; y se debilitaría aún más en 2008: 1.9%, según el Banco Mundial.
Asia-Pacífico creció 10% en 2007, liderada por China (11.6%). Es el mayor auge de la región en que habita la mitad de la población del mundo (3.300 millones de hab.) desde 1994. Allí el crecimiento industrial se aceleró en la primera mitad de 2007: + 20% a/a.
Más de 2/3 de las importaciones chinas provienen de la región, pero la masa de sus exportaciones se orienta fuera de ella: la Unión Europea y Estados Unidos reciben 44% del total de sus exportaciones; Japón es destinatario de 7%.
La regla de la globalización es que el comercio internacional (exportaciones + importaciones) duplica el aumento del producto mundial. Se duplicó durante la década del ‘90 y lo ha vuelto a hacer desde 2000.
En ese periodo, las exportaciones del mundo en desarrollo crecieron dos veces más rápido que las de los países del G7: 10.8% a/a vs. 5.1% a/a (dólares corrientes).
Lo decisivo es que sus importaciones duplicaron a las del G7: 14.3% a/a vs. 7.9% a/a; y esto sucede cuando la demanda interna del Grupo de los 7 se ‘desacelera’. Al mismo tiempo, el mundo en desarrollo, encabezado por los países emergentes, incrementa su participación en el mercado mundial: 35% del total (en los ‘90 era 20%/25%).
El ‘desacople’ de los países emergentes con respecto a la desaceleración estadounidense es parte, así, de su vertiginosa integración a los mercados globales. De esta forma, China ante todo, se han convertido en parte integral del ciclo global; y en primer lugar del norteamericano.
Estados Unidos ya estaría sumergido en una de las recesiones más hondas de su historia -no habría lugar para ‘un 50% de posibilidades’-, si fuera sólo por el impulso interno de la gigantesca contracción financiera provocada por la caída de los valores inmobiliarios y del negocio de la construcción.
La contrapartida del ‘desacople’ emergente es una aceleración extraordinaria de su integración con Estados Unidos. China cumple ya, en 2008, un papel central -anticontracción, antirecesión- en el ciclo estadounidense.
China es hoy parte integral, quizás decisiva, del ciclo económico de Estados Unidos.
Por Jorge Castro, Presidente del Instituto de Planeamiento Estratégico
Fuente Cronista
China actúa como factor antirrecesión en EE.UU.
Fondos emergentes se convierten en actores estratégicos del núcleo duro del capitalismo financiero de Wall Street.