Para un equipo que consiguió tantos logros durante los seis años de la conducción de Joe Schmidt, la derrota con récord incluido de 32 puntos ante nueva Zelanda en la Copa del Mundo 2019 fue una manera muy dura de irse de la competencia. Irlanda es un equipo muy honesto como para intentar suavizar la situación: más que nadie, esos jugadores saben que nuevamente han fallado en la escena mayor del rugby mundial.
Antes del torneo, Irlanda fue muy claro con sus ambiciones: pasar los cuartos de final por primera vez era una expectativa mínima. Nueva Zelanda o Sudáfrica los aguardaban en cuartos de final. No iba a ser fácil, pero lo cierto es que Irlanda perdió el rumbo en la caída ante Japón. Más allá de algunas palabras de aliento, realmente nunca se recuperaron.
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Irlanda y la maldición de los cuartos de final
Comenzaron con el pie derecho. Fueron clínicos y precisos al vencer a Escocia 27-3 en el partido inaugural. De repente, el optimismo se hundió. Parecía un equipo muy distinto a aquel que terminó la temporada 2018 venciendo a Nueva Zelanda en Dublín y que se perfilaba como un contendiente serio a levantar la Web Ellis Cup.
En Shizuoka fueron sobrepasados por Japón en todas las áreas del juego y cayeron 19-12, algo que les impidió manejar su propio destino. Indefectiblemente, se deberían enfrentar con los All Blacks y no con Sudáfrica, como ellos esperaban.
Contundentes victorias ante Rusia, primero, y Samoa, luego, mostraron a un Irlanda mejorado. Hicieron todo lo posible para convencerse a ellos mismos -y a varios fuera del plantel- de que estaba listos para lo que se venía.
Irlanda, jugando su mejor rugby, hubiese sufrido mucho ante un Nueva Zelanda que juega notablemente, pero al menos hubiese servido de consolación retirarse de la competencia jugando al máximo de su capacidad. Antes del partido, los jugadores irlandeses hablaron de la importancia de salir del campo de juego al final, sabiendo que se habían hecho justicia a ellos mismos, independientemente del resultado. No lo hicieron y les dolerá por mucho tiempo.
"Con el corazón roto no estaría muy lejos de cómo me siento y cómo se sienten los jugadores”, comentó Schmidt.
Entrenador
Tras haber alcanzado dos históricas victorias ante los All Blacks en 2016 y 2018, fue devastante para Schmidt haber perdido contra su país de nacimiento de la forma en que lo hizo.
Por más de seis años, Schmidt ha puesto todo de él en su rol de entrenador, que ahora está vacante pero que se espera que ocupe el actual entrenador de defensa, Andy Farrell.
Como lo reconoció en conferencia de prensa luego de la eliminación de su equipo, el punto alto de Irlanda llegó un año antes en el ciclo de esta Copa Mundial. El Irlanda de 2018 tuvo más temple, más eficacia, mejor disciplina y muchos menos errores que los mostrados en Japón 2019.
Schmidt se caracterizó por un enfoque cauteloso en la selección de sus formaciones y mucha confianza en los jugadores que siempre rindieron bien a lo largo de los últimos años. Finalmente, los hombres clave que lo ayudaron a planear tantos éxitos no pudieron encontrar su vieja fórmula.
Jugador del torneo
El centro Garry Ringrose estuvo espectacular al comienzo del torneo, especialmente cuando su equipo lo necesitó, ya que Robbie Henshaw estaba lesionado y solamente apareció en el último partido de la fase de Grupos. Ringrose fue el único jugador irlandés en ser titular en los primer tres partidos y jugó los 80 minutos en cada uno de ellos. Por mucho, fue el mejor jugador de Irlanda en la Copa Mundial 2019, aunque CJ Stander, el número ocho, también merece distinción.