El partido entre Boca y River estaba caliente. Se jugaban los últimos minutos y los dirigidos por Guillermo Barros Schelotto buscaban el empate con el alma. Augusto Batalla ya había sido figura tras una doble atajada, que silenció el grito de gol, de Bou y después de Peruzzi. El tiempo se agotaba, y el empate tardaba en llegar. Sin embargo, los xeneizes iban para adelante como una tromba.
La definición de @SebadriussiOk para estampar el resultado final en La Boca %uD83D%uDC4F%uD83C%uDFFB%uD83D%uDC4F%uD83C%uDFFB%uD83E%uDD81%uD83E%uDD81%uD83E%uDD81 pic.twitter.com/U9P4pHWiui
- River Plate (@CARPoficial) 15 de mayo de 2017
Pero en el minuto 43 algo pasó. Gago se equivocó en un pase, Fabra se confundió y Nacho Fernández, que estab muy despierto, agarró la pelota, empezó a correr y le metió un pase a Sebastián Driussi, que iba a marcar el tercer gol e iba a decretar el final del partido. Fue el tanto que disolvió las esperanzas de los hinchas de Boca.
El león rugía en medio del estadio. El león enmudecía a la Bombonera. El tatuaje que el delantero teiene en toda su espalada se hacía presente en el templo de La Boca. Al igual que Messi en el Bernabeu, cuando mostró su camiseta a los hicnhas del Real Madrid, Driussi grabó un festejo histórico ante los miles de hinchas de Boca que lo miraban incrédulos.