El escándalo de corrupción en torno a la presidenta de Corea del Sur, Park Geun Hye, perturbó el ambiente olímpico de cara a los Juegos de Pyeongchang 2018, aunque todos los preparativos están en el buen camino, señaló el secretario general del comité organizador, Yeo Hyung Koo.
"Por supuesto que hubo dificultades para encontrar suficientes patrocinadores por el asunto, y también perjudicó el 'boom' al que se aspiraba", dijo a dpa el dirigente.
Yeo aseguró, no obstante, que el escándalo político no tuvo ninguna influencia sobre la construcción de las instalaciones olímpicas.
La presidenta, que fue destituida por la Asamblea Nacional en diciembre, está a la espera de la decisión de la Corte Constitucional que determinará si continúa o no en el cargo.
El escándalo fue generado por Choi Soon Sil, persona muy cercana a la mandataria. Conocida ya como la "Rasputina coreana", Choi se encuentra en prisión provisional, acusada de haberse enriquecido mediante donaciones de empresas obtenidas gracias a su cercana relación con la presidenta.
Otros problemas que podrían arrojar sombras sobre los Juegos son el caso de doping sistemático en Rusia y las tensiones con Corea del Norte.
"Corea del Norte será tratado como cualquier otro país, recibirá por tanto una invitación", aseguró Yeo evasivamente ante la pregunta de si la participación del vecino podría contribuir a la relajación de la tensión en la región.
"Deporte y política son dos cosas distintas. Pero yo deseo por supuesto unos Juegos Olímpicos pacíficos sin incidentes", agregó a dpa.
Yeo admitió que en su llegada al cargo en noviembre de 2015 había muchos problemas en los proyectos de construcción olímpicos. "Pero estos se han superado. Estoy contento de tener las cosas bajo control", dijo el ex viceministro de Transporte.
La última obra por completar es el estadio olímpico para las ceremonias de apertura y cierre. El secretario general aseguró que el recinto estará terminado en septiembre.
"Ha sido necesario algún tiempo", admitió. "Primero estaba la cuestión de si, sencillamente, el estadio se construía. Y luego se discutió el lugar. Eso nos quitó algún tiempo para poder empezar los trabajos".
Fuera de los problemas políticos y organizativos, Yeo ve como su gran tarea en el tiempo que queda para los Juegos, que se celebran del 9 al 25 de febrero de 2018, inocular la fiebre olímpica en el país.
"Tengo mucha confianza en que en un año podamos lograr un gran entusiasmo", dijo.
No solo se trata de una cuestión de imagen, sino también económica, ya que los organizadores se pusieron como meta vender al menos el 90 por ciento de los 1,18 millones de entradas y recaudar así 143 millones de euros (150 millones de dólares).