La espectacular historia del Challenger y el balón en el espacio

La pelota que el astronauta Ellison Onizuka llevaba en la misión que terminó en tragedia para recordar a su pequeña hija.

El 28 de enero de 1986, cuando se subió al transbordador espacial Challenger, el astronauta Ellison Onizuka llevaba consigo un peculiar el objeto: una pelota de fútbol. Se trataba de un elemento preciado por su hija, Janelle, que practicaba ese deporte en la escuela.

El hombre quería dejar la pelota en el espacio como un gesto hacia la pequeña. Sin embargo, la tragedia hizo que la tierna historia quedara trunca. Segundos después del despegue, el Challenger se desintegró y causó la muerte de sus siete ocupantes.

Increíblemente, la pelota fue recuperada intacta de los restos de la nave en el océano. Desde aquel momento, fue exhibida en el colegio Clear Lake High School de Houston, en el estado de Texas. Se trata de la institución a la que acudía la hija de Onizuka y en la cual practicaba el deporte que tanto amaba.

La tripulación del Challenger con Onizuka (a la derecha) (Getty)

Días atrás, luego de cumplirse el 31° aniversario de la tragedia del Challenger, el astronauta Shane Kimbrough compartió una imagen muy especial desde la Estación Espacial Internacional de la NASA: la pelota de Onizuka y de su hija, flotando en el espacio.

"Esta pelota estaba en el Challenger aquel fatídico día", escribió Kimbrough en su cuenta de Twitter, junto a la imagen del balón. "La llevaba Ellison Onizuka por su hija, una jugadora de fútbol", agregó.

This ball was on Challenger that fateful day. Flown by Ellison Onizuka for his daughter, a soccer player @Clear_LakeHS. #NASARemembers pic.twitter.com/grShwq372X- Shane Kimbrough (@astro_kimbrough) 3 de febrero de 2017

En tanto, en un comunicado que difundió la escuela, Jenelle Onizuka-Gillian, la dueña original del balón, expresó: "La pelota de fútbol ha continuado en muchas maneras con la misión en la que mi padre se embarco años atrás. Ha seguido viajando y explorando el espacio, al mismo tiempo que ha inspirado a muchos con su historia".

El ciclo de la pelota, símbolo de una historia de cariño entre un padre y su hija, por fin se cerró.