La doble desconexión de Antoine Griezmann

Antoine Griezmann está desconectado. Del juego del Atlético de Madrid y de su afición, que el sábado le despidió con una sonora pitada en el 0-0 ante el Real Madrid.

Foto: La Liga
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 Antoine Griezmann está desconectado. Del juego del Atlético de Madrid y de su afición, que el sábado le despidió con una sonora pitada en el 0-0 ante el Real Madrid.

El futbolista francés, finalista hace un año en el Balón de Oro, atraviesa posiblemente el momento más delicado desde que llegó al conjunto rojiblanco en 2014 procedente de la Real Sociedad.

Son ya 715 minutos sin marcar gol, su peor racha, y su hinchada se está hartando. Aunque no tanto por la poca producción sino por sus continuos coqueteos con otros equipos.

Sólo así se explica que el único jugador del Atlético que fue abucheado el sábado por miles de personas en el estadio Wanda Metropolitano fuera él. Aplaudieron a Fernando Torres y a Kevin Gameiro, que suman un gol entre ambos esta temporada, y Ángel Correa también recibió cariño pese a que falló la ocasión más clara de los suyos. Los pitos fueron para los jugadores rivales y para Griezmann.

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Consciente de lo intrincado de la situación, la plantilla del Atlético arropó a Griezmann cuando acabó el partido. "Es un jugador increíble para nosotros y tenemos que apoyarle siempre", comentó su compañero Saúl Ñíguez. "Nos ha dicho que está comprometido al cien por cien con nosotros. Todos tenemos que ayudarle", añadió el lateral Juanfran.

El entrenador rojiblanco, Diego Simeone, también cerró filas en torno al zurdo, pero en su mensaje hizo referencia también a una posible salida de Griezmann.

"A mí me enseñaron de pequeño que con los que son de mi familia hay que estar a muerte con ellos. Ya tengo 50 años y no voy a cambiar", señaló el argentino. "Los que están en mi familia, a muerte con ellos", añadió antes de hacer una pausa de un segundo. "Hasta el día que están, claro".

Y ese día puede que llegue. Griezmann, de 26 años, renovó en junio su contrato con el Atlético hasta 2022 y parecía poner fin a varios meses de rumores.

"No descarto nada, pero estoy feliz en el Atlético", fue su respuesta en abril cuando le preguntaron por un posible futuro como jugador del Real Madrid. Y en mayo, justo después de que terminara la temporada, dijo que su fichaje por el United era "posible".

"Quiero pedir disculpas a la gente que haya entendido mal mis declaraciones", indicó el día que firmó la renovación, que llegó con un suculento aumento de sueldo incluido. "Puede que me expresara mal o que algunos quisieran sacar titulares donde no los había".

Al ser uno de los mejores jugadores del mundo, al crack "bleu" nunca le van a faltar pretendientes. En los últimos días hizo un guiño al Paris Saint-Germain, uno de los equipos más ricos del mundo, y apareció en medios españoles una supuesta oferta del Barcelona. Todo ese ruido no ayuda a limar las diferencias con la grada.

Tampoco lo hace su poco acierto de cara al gol y su poca influencia en el juego del Atlético. Sin ver puerta desde el 27 de septiembre, en el derby ante el Real Madrid no disparó a puerta, no recibió ninguna falta y apenas tocó 16 veces el balón. Fue sustituido en el minuto 76.

Esta temporada lleva 19 remates en Liga -12 de los cuales fueron a puerta- y dos goles. Una efectividad del 11 por ciento, un gol cada 406 minutos. Estadísticas muy pobres para un jugador llamado a ser una de las estrellas de la Liga.

Los analistas opinan que esa "desconexión" futbolística obecede a la falta de un delantero centro. Griezmann necesita una referencia por encima de él y no la tiene de momento. Sí contará con ella a partir de enero, cuando se reincorporará Diego Costa.

"Cuando meta una, se alejarán un poco los fantasmas", opinó en la noche del sábado Juanfran, optimista con el galo. "Nunca voy a hablar mal de un compañero y él ha dado un rendimiento tan alto... Es cuestión de tiempo, de tranquilidad, de que mejoren los resultados. Son cosas que tenemos que convivir con ellas. Le veo en el rostro que quiere cambiar la situación".

Por Ignacio Encabo (dpa)