Lionel Messi lideró anoche al seleccionado argentino pero no alcanzó para quebrar el cero ante Perú, de local, en el marco de la anteúltima fecha de la Eliminatoria Sudamericana del Mundial de Rusia 2018.
El rosarino se movió, creó espacios, dejó de cara al gol a sus compañeros varías veces, gambeteó, pegó un tiro en el palo y hasta se rebeló y ayudó en la recuperación.
Todo eso hizo el astro argentino y aún así Argentina sacó apenas un punto en el estadio La Bombonera y quedó sexta, al borde de la eliminación histórica.
Messi sintonizó rápidamente con sus compañeros y con el marco del partido, ya que se lo notó movedizo y metido desde el inicio, a diferencia de otros partidos en los que suele tardar en aparecer en el seleccionado.
Perú no le planteó a 'Lío' una marca pegajosa, algo que sufrió ante Girona de España y Sporting Lisboa de Portugal en las últimas semanas, al punto que por instantes se posicionó y recibió casi en soledad entre los espacios dejados por los volantes rivales.
Sin embargo, en los minutos posteriores de la etapa inicial, Perú cambió de idea y le plantó un triángulo que lo fastidió y lo aisló de su zona de preferencia: el área de enfrente.
De hecho, Messi recién reapareció en el cierre de la etapa inicial, cuando en una maniobra individual característica se sacó de encima a su hombre, pero el remate rozó el palo derecho de Pedro Gallese, y minutos después le puso un pase en la cabeza a Darío Benedetto.
La sociedad con Éver Banega jamás existió, por los menos como la imaginó el entrenador Jorge Sampaoli, y eso lo llevó a retrasarse de forma reiterada tras un arranque furioso, que incluyó un tiro en el palo y otra asistencia para el futbolista de Boca.
La historia se repitió constantemente: Messi encarando, abriendo la cancha o pasándola para que algún compañero la meta y la pelota riéndose del destino de gol. En consecuencia, la ilusión se diluyó y con ello la incógnita de si Argentina dirá presente en la cita mundialista del año que viene en Rusia.
Nicolás Roggero (Télam)