Peterhansel, el insaciable buscador de retos

El francés ganó su 13er Dakar y con 51 años su espíritu competitivo sigue tan vivo como siempre.

Foto: Peugeot Sport
Foto: Peugeot Sport

En 2016, cuando igualó el número de victorias en autos al que ya tenía en motos, el francés Stephane Peterhansel aseguró que no sabía dónde iba a encontrar motivación para seguir compitiendo en el rally Dakar.

Pero un año después, "Monsieur Dakar" lo ha vuelto a hacer. Otra vez se coronó rey de la carrera más difícil del mundo, otra vez con Peugeot y otra vez frente a rivales más jóvenes y rápidos. A sus 51 años, su espíritu competitivo sigue tan vivo como siempre.

Nacido el 6 de agosto de 1965 en Vesoul, en el noreste de Francia, en un entorno bucólico enmarcado por el encanto de castillos del siglo XIV y el plácido lago de Vaivre, el piloto francés siempre sintió la llamada de la aventura.

Aquel joven que antes de celebrar en moto fue campeón francés junior de skate, ganó su primer Dakar sobre dos ruedas en 1991. Fueron seis títulos (91, 92, 93, 95, 97 y 98) con Yamaha. Seis años más tarde llegaría la primera alegría en autos, que repitió luego en 2005, 2007, 2012, 2013, 2016 y 2017.

Ahora es el hombre más respetado del Dakar. Cuando habla, hay silencio reverencial. Cuando se menciona su nombre, hay que tener cuidado con lo que se dice. "Si 'Monsieur' Dakar me considera entre los favoritos, para mí es un orgullo", dijo Cyril Despres, dos veces ganador de motos y que ahora busca también el triunfo en autos.

El respeto es tal que Carlo Vellutino, único motociclista peruano (KTM) de esta edición 2017 del Dakar, contó que durante la primera semana de la carrera le fue mal por confiar en el francés.

"Venía bien, pero Peterhansel dobló a la izquierda. Lo seguí porque dije 'este sabe más que yo de navegación'. Pero después de ocho kilómetros se paró y dio la vuelta. Estaba igual de perdido que yo", contó.

Eso es lo que atrae al Peterhansel un año tras otro a la legendaria carrera fuera de pista. En su primera participación en 1988, aún en África, el galo también se extravió en el desierto hasta quedarse sin combustible.

"Se estaba haciendo de noche y comencé a caminar. Por suerte hallé un pueblito en el medio de la nada. Pensé que allí encontraría combustible, pero no había nada. Ni una estación de servicio ni nadie que me pudiera auxiliar. Una mujer me permitió pasar la noche en su choza y pude descansar unas horas pensando que todo se solucionaría al día siguiente", recuerda el francés

Un grupo de niños fue a buscar la gasolina a un pueblo cercano, así que Peterhansel recuperó su moto, le llenó el tanque y terminó una etapa que debería haber acabado doce horas antes.

Esa solidaridad la mostró también él mismo ante el apuro de un competidor en la actual edición. El jueves, en la provincia argentina de La Rioja, chocó al motociclista esloveno Simon Marcic, quien sufrió la fractura expuesta de tibia y peroné.

"Me quedé a auxiliarlo hasta que llegaron los equipos de apoyo. Vamos a ver cómo termina la jornada, pero obviamente no es fácil retomar el ritmo de la competencia después de algo así, por más que sepamos que en el Dakar suelen suceder estas cosas", dijo.

Pero la carrera es también competición, y el deseo de ganar fluye con fuerza aún por sus venas. La llegada al Dakar y en su mismo equipo de un rival mucho más rápido como su compatriota Loeb, de 42 años y nueve veces campeón del mundo de rally, espolea a Peterhansel, que todavía no habla de retirada.

Al coronarse en 2004 se convirtió en el segundo piloto de la historia, después del francés de origen etíope Hubert Auriol, en vencer en moto y en auto. Después, sólo el español Nani Roma pudo repetir la gesta.

Como hombre de Mitsubishi volvió a imponerse en 2005 y en 2007. Desvinculado de la casa japonesa y luego de sus intentos con X-Raid, Peterhansel atrapó su décima corona en 2012 al comando de un Mini y la fórmula triunfal se repitió en 2013. La unión con Peugeot fue todo un éxito y las pruebas quedaron a la vista: ganador en 2016 y en 2017, y la firma francesa del León ocupando todo el podio con la presencia de Loeb y Despres.

Gustavo Ronzano (DPA)