Cuando recuerda la dura lesión que lo marginó del Mundial Brasil 2014 en plena competencia, Neymar aún experimenta las mismas sensaciones de tristeza y temor que vivió.
No sólo porque fue la peor despedida que podía imaginar para su primera Copa del Mundo (sí, peor que 7-1 contra Alemania), sino también porque el rodillazo del colombiano Camilo Zúñiga en el partido de cuartos de final estuvo a dos centímetros de dejarlo paralítico. Incluso, hasta le quitó la movilidad de las piernas por algunos días.
"El médico me dijo que si el golpe lo hubiese recibido dos centímetros al lado, no podría haber vuelto a caminar y me habría quedado postrado en una silla de ruedas. Fui al hospital y no conseguía mover las piernas. Lloré muchísimo. Fue la peor semana de mi vida. Desde pequeño tienes el sueño de jugar el Mundial y te quedas fuera por un golpe desleal", confesó Neymar en una entrevista con 'Programa do Jo', en la TV brasileña. (Cancha Llena)