El 20 de julio de 1962, en Los Ángeles, Alejandro Lavorante se dio el gusto, o no, de medirse con Cassius Clay, luego conocido como Muhammad Ali, en un combate donde el mendocino visitó varias veces la lona.
Clay lo tenía nocaut en el segundo round pero el orgullo de "el pegador gaucho" hizo que siguiera en pie hasta el quinto donde el campeón mundial cerró la contienda.
Antes de ese combate, Lavorante había caído con Archie Moore y dos meses después de perder con Alí, volvió a ser noqueado, entró en coma y tras 17 meses de agonía, falleció.