El fútbol es uno de los deportes más impredecibles que existe. Si bien las estadísticas afirman que la mayoría de las veces los candidatos son los que terminan llevándose los laureles, también es verdad que en el juego mismo existe una cantidad enorme de imponderables cuando se trata de partidos mano a mano en una eliminatoria.
Acá no hay lugar para el error, ni para la distracción. Una mala salida del arquero, una definición fallida de un delantero o un pase erróneo de un mediocampista puede ser la muerte misma hablando siempre en términos futbolísticos.
Esta claro que, individualmente, el Seleccionado argentino es infinitamente superior al de los Estados Unidos, pero esta no es la única arista a tener en cuenta a la hora de la disputa.
Ante la falta de paridad, el entrenador del combinado local, Jürgen Klinsmann, afirmó que sus futbolistas están "listos para morder, pelear, perseguirlos y estar sobre ellos. No les tenemos miedo en absoluto”.
El ex delantero de la selección alemana campeona del mundo en Italia ‘90 entiende, desde la dialéctica, lo necesario para embarrarle la cancha al subcampeón de América. Es la forma de transmitir el sentimiento de un tipo plenamente ganador y de una idiosincracia sumamente exitosa como la germana. Klinsmann trata de llegar, ante la inferioridad deportiva, a lo profundo del deportista y está claro.
Klinsmann sabe que "esto es solo un partido y puede ocurrir cualquier cosa".
En cuanto a lo estrictamente futbolístico, el local no podrá contar con tres jugadores importantes en el esquema del DT, Alejandro Bedoya (Nantes, Francia), Bobby Wood (Unión Berlín, Alemania) y Jermaine Jones (Colorado Rapids, EE.UU.) quienes se encuentran suspendidos, los primeros por acumulación de tarjetas amarillas y el último por su expulsión ante Ecuador. En contrapunto, tendrá a disposición a DeAndre Yedlin (Sunderland, Inglaterra) quien retorna tras la roja ante Paraguay.
Estados Unidos cayó en el debut y luego venció a Costa Rica, Paraguay y Ecuador.
El aspecto físico no juega un papel menor en esta historia. En competiciones de calendarios ajustados, la seguidilla de encuentros puede ser crucial. Estados Unidos llegará al match de este martes con 48 horas más de descanso en relación a la Selección argentina.
En el NRG Stadium de Houston habrán cerca de 70.000 personas, en su mayoría alentando por el local. En este escenario habrá que ver para qué lado pesa más esa presión: para la Argentina, con el público en contra, o a los Estados Unidos, con la obligación de salir a jugar sin cometer el mínimo error que los pueda dejar fuera de competencia.
No solo son futbolísticas las cartas que se reparten sobre la mesa. La cabeza, el físico, lo impredecible y hasta un encendido clima condimentarán una semifinal que dará pase solo para uno al gran duelo en el MetLife de Nueva York del próximo domingo.