Más allá de que tenía motivos para festejar y desahogarse luego de una lesión que le impidió jugar el primer partido ante Chile, Lionel Messi se tomó unos segundos para cumplirle el sueño a un fanático.
Apenas terminó el partido, un fanático de Messi con la camiseta de Barcelona ingresó al campo de juego y fue a buscar a la Pulga, pero la seguridad lo agarró de manera violenta y lo tiró al piso. Cuando Leo lo vio, se acercó junto al Kun, sacó a la seguridad y lo saludó con un abrazo. Gran gesto del capitán argentino.