Roberto Perfumo y Johan Cruyff se dieron la mano antes de lo que sería una de las peores derrotas de Argentina en la historia de los mundiales. La Naranja Mecánica aplastó 4-0 a los argentinos. Cuarenta y un años después, la muerte los encontró con apenas dos semanas de diferencia.
En aquel partido de 1974, la superioridad de los europeos, que habían revolucionado el continente con su juego -no les alcanzaría para vencer en la final a Alemania- fue evidente y marcó la decadencia del sistema defensivo utilizado por el seleccionado nacional.
Cruyff en dos oportunidades, Ruu Krol y Jhonny Rep pusieron cifras definitivas en el marcador. La impotencia y la pasividad argentina fue un cóctel explosivo que determinó la humillación argentina, sólo superada por los seis goles que le había propinado Checoslovaquia 16 años antes.
Cruyff murió este jueves víctima de un cáncer que lo aquejaba hace meses. Dos semanas atrás, Perfumo falleció después de sufrir un aneurisma y caer por la escalera de un restaurante.