El título frío podría decir que el partido entre River y Quilmes se suspendió por lluvia. Sin embargo los antecedentes y la decisión del árbitro levantaron las voces de la polémicca. "El día del gol de Pezzella contra Boca el panorama fue mucho peor y no pasó nada", dijo un vocero de River.
Es que la explicación del árbitro Fernando Rapallini despertó un mar de suspicacias que terminó en medio de una polémica: "Las condiciones de la cancha y las condiciones climáticas no estaban dadas: hay mucha intensidad de lluvia e, incluso, descargas eléctricas. Hay que bregar por la integridad física de los jugadores, es muy riesgoso jugar en esas condiciones, por eso decidimos postergarlo", argumentó el referí marplatense.
Los motivos de la suspensión del partido entre River y Quilmes:
El temporal de agua y viento que azotó a la ciudad de Buenos Aires después de las 17 y perjudicó de manera parcial el estado del campo de juego, sin embargo, en el momento que se anunció la medida el agua había drenado lo suficiente. Los mas de 20.000 hinchas de River que desafiaron el temporal y lograron entrar en el Monumental asimilaron incrédulos la medida y recordaron el partido que se jugó el 5 de octubre de 2014, entre River y Boca, donde el campo de juego estaba totalmente inundado.
"La decisión es un mamarracho. El día que Pezzella le hizo el gol a Boca (1 a 1) la cancha estaba mucho peor y no lo suspendieron. Ahora, porque el rival es Quilmes y la gente es poca, lo suspenden", vociferó un socio sexagenario de River en la Belgrano Baja.
Los antecedentes de suspensiones de partidos en el Monumental por malas condiciones climáticas son varios, pero el más reciente sucedió el 12 de noviembre del 2015, en el partido entre la Argentina y Brasil, por las eliminatorias. A diferencia de ayer, aquella noche las precipitaciones fueron muy violentas, con 60 milímetros en poco más de dos horas. Y no sólo se inundó el Monumental sino también Núñez y otros barrios de la Ciudad de Buenos Aires.
Tal vez por eso algunos allegados al vestuario de Quilmes, molestos con la suspensión, comenzaron a deslizar que la medida de Rapallini fue bajo presión y culparon a la dirigencia de River y a la televisión, aduciendo el bajo rating que se iba a registrar y la poca gente que había asistido por el clima.
En contraposición con esas versiones, Alan Alegre, defensor cervecero, se mostró conforme con la medida. "En algunos sectores de la cancha había mucha agua, sin embargo se podía jugar. De todas maneras celebro la decisión del árbitro de suspenderlo por las posibles descargas eléctricas. Pensó en los jugadores y eso es muy bueno", comentó.
"La decisión del árbitro fue la que correspondía, era peligroso jugar porque había riesgo por tormentas eléctricas. Está bien y tenemos que avalar la decisión del árbitro", comentó Rodolfo D'Onofrio, en consonancia con la decisión de Rapallini, a pesar de que esta suspensión le demandará al club de Núñez pagar algo más un millón de pesos por el doble operativo de seguridad privada.
A poco más de una hora del comienzo del partido, el campo de juego comenzó a acumular agua. Ante esa situación, Rapallini salió en dos oportunidades a inspeccionar el terreno antes de tomar la decisión. "Tardé unos minutos en anunciar la suspensión de manera oficial porque estaba esperando la confirmación del nuevo día y horario. Una vez que me lo notificaron reorganización del partido", argumentó. Hoy, a las 19 horas, si el clima lo permite, River y Quilmes arrancarán su ilusión.