— RBS 6 Nations (@rbs_6_nations) 27 de febrero de 2016 ">
En el duelo que suele definir la famosa “Cuchara de madera”, el conjunto británico logró quedarse con el triunfo en Roma y dejó a Italia a un paso de obtener el galardón que nadie quiere. Fue 36-20 en el Olímpico.
La historia se vuelve a repetir. Como viene sucediendo en los últimos años, Escocia e Italia se mantienen en el fondo de la tabla del Seis Naciones y definen mano a mano la última colocación, que además otorga la tristemente célebre “Cuchara de madera” -distinción a aquel equipo que pierde todos los partidos del torneo.
El Olímpico de Roma era el escenario del encuentro que suele ser clave en cada edición del máximo certamen europeo, ya que conjuga emoción por la paridad entre los equipos y morbo por lo que se pone en juego.
Y en esta ocasión fue el conjunto visitante quien se quedó con los puntos y evitó el “deshonroso galardón”. En un match disputado, donde abundaron los errores de manejo y la indiscilpina, Escocia facturó cada error italiano y, con el pie de su capitán y figura, Greig Laidlaw, se impuso por a 36-20.
El primer tiempo mostró a los visitantes más incisivos y precisos en los embates ofensivos, que llegaron al ingoal dos veces a través de John Barclay y John Hardie para que el Cardo saque una ventaja considerable (17-3), pero luego llegó el descuento azzurri a través de Leonardo Ghiraldini para irse a los vestuarios 10-17 abajo –Greig Laidlaw aportó un penal y dos conversiones, mientras que Kelly Haimona sumó un penal y una conversión-.
El complemento fue una continuación de la primera parte. Escocia aprovechó las constantes indisciplinas del local -sobre todo en el scrum-, y con los penales de Laidlaw -4-, más un try de Tommy Seymour sobre el final (convertido por el 9) se quedó con el encuentro. A Italia no le alcanzó el try de Marco Fuser y el penal de Haimona, ya que cayó en constantes errores en la toma de decisiones y en la ejecución.
De esta manera, el team británico obtuvo su primer triunfo en el Seis Naciones 2016 y evitó la “Cuchara de madera”, premio que había conseguido en 2015 y que ahora está muy cerca de volver a suelo italiano.