Llegar a una final de Copa Davis es una gesta complicada. Llegar cinco veces como Argentina (4 en los últimos 10 años) casi un imposible.
Más allá del resultado general de una serie, hay partidos dentro de esos cruces que son clave, que abren el camino de un triunfo, que motivan al siguiente jugador o, en el mejor de los casos, mantienen una serie con vida para soñar con darla vuelta.
Elegir esos partidos, y dejar otros afuera, puede ser caprichoso e injusto. Pero los cuatro jugadores seleccionados por Daniel Orsanic para la final ante Croacia han dejado su huella en algunas de las tres series disputadas este año, y cinco de esos partidos entran en la selección hecha por el sitio oficial de la Copa Davis.
Pella y su debut contra Polonia
Guido Pella ha tenido un gran año en la Copa Davis. Debutó contra el polaco Michal Przysiezny, que venía de un parate profesional causado por una lesión, pero que no dejaba de ser una amenaza que se conjugaba, a la vez, con esa incertidumbre que rodea a todo debutante en una competencia en la que no todos han sabido o saben brillar.
En Gdansk quedó claro que Pella llegaba con madurez, tranquilidad, seguro de que el tenis le había dado una nueva oportunidad y no estaba dispuesto a desaprovecharla. Jugando con la cabeza, preciso y sin apurarse, se plantó ante cada ventana que se le abrió a lo largo del primer punto del viernes, inclusive cuando las cosas parecieron complicarse en el tercer set.
Fue un partido clave porque, con su 6-1 6-4 7-6(5), Pella abrió el camino del triunfo en una visita peligrosa, en una superficie ultra rápida, que dio tranquilidad para que, luego, Leonardo Mayer brillara en sus dos singles para sellar el triunfo y el pase a cuartos de final.
Exitoso dobles de Del Potro/Pella ante Italia
Con el marcador repartido 1-1 luego de los dos singles, Juan Martín del Potro y Guido Pella se asociaron por primera vez para jugar un dobles clave para intentar desnivelar un encuentro de cuartos de final en el polvo italiano que distaba de ser un cruce sencillo.
Del Potro volvía, en esta serie, a formar parte del equipo argentino de Copa Davis luego de casi 4 años, aunque aún sin ritmo ni estado físico para singles a 5 sets, por lo que consensuó con el capitán Daniel Orsanic disputar sólo el dobles.
La faena no era sencilla. Del otro lado estaba Fabio Fognini, con experiencia en dobles (campeón de Gran Slam en esa modalidad y clasificado, el año pasado, para el másters de dobles de Londres), que, si bien había jugado el partido contra Juan Mónaco ese mismo día ya que la lluvia del viernes lo había aplazado, apenas había sufrido el desgaste con un triunfo fácil. El italiano no mostró signos de cansancio y fue quien llevó la voz cantante en el bando italiano, sobre todo en el tercer y cuarto set, en su sociedad con Paolo Lorenzi.
Del Potro, aún incómodo con su revés, encontró un Pella versátil que compensó esa carencia y se adaptó a los cambios de juego con maestría.
El quinto set estuvo plagado de tensión. En el sexto juego, Pella salvó el quiebre del servicio de Del Potro, que se mostraba un poco errático en la red. En casi 4 horas de juego, los argentinos se fundían en un abrazo luego de propinar un 6-1, 7-6(4), 3-6, 3-6 y 6-4 a los italianos que dejaba a la visita a un punto de meterse en semifinales.
Partido decisivo entre Delbonis y Fognini
Con el 2-1 sobre Italia luego del triunfo del dobles, Federico Delbonis saltó a la cancha con la presión de tener que cerrar la serie en Pesaro ante el 1 local, Fognini.
¿Qué hubiera pasado si Delbonis se encontraba con un marcador adverso 1-2 al comienzo del domingo? Imposible saber.
Pero el argentino ya tenía más que suficiente con lo difícil que es enfrentar a Fognini, un jugador imprevisible que, aún estando abajo, puede ser letal y levantar de la nada.
Justamente eso parecía pasar el último día cuando, pese a estar 4-6, 5-7 luego de los dos primeros sets, Fognini se adueñó del tercero por 63 y dispuso de set points cuando estaba 5-4 arriba.
Pero Delbonis fue "cabeza dura", como lo calificó el capitán argentino, y no dejó que la imprevisión se asomara. Retomó las riendas del partido y liquidó el cuarto set con un 7-5 que dio el tercer punto a Argentina.
El nacido en Azul lograba, así, los dos puntos de singles en una serie en la que el ránking le había puesto sobre sus hombros la presión de ser el 1 argentino. Y no defraudó.
Del Potro golpea a Murray en Glasgow
El choque entre Andy Murray y Del Potro en Glasgow llegaba con el condimento especial de ser la revancha de la pelea por el oro olímpico que, un mes antes, había quedado en manos del británico en Rio 2016.
Los caprichos del ránking hacían que Del Potro no llegara a esta semifinal como el 1 argentino, por lo que el partido contra Murray no se daría el domingo, sino el mismísimo viernes, algo que el de Tandil había sabido aprovechar contra otro peso pesado justamente en Rio: estando "fresco", descansado, y con el rival sin el juego afilado que da la competencia, había bajado a Novak Djokovic en la primera ronda de los Juegos Olímpicos.
La Copa Davis no fue la excepción. En más de 5 horas de un juego de altísimo nivel, Del Potro se impuso por 6-4, 5-7, 6-7(5), 6-3 y 6-4 en el primer partido de semifinales, enmudeciendo el Arena de Glasgow.
El partido fue una montaña rusa entre dos titanes con estrategias claras. Murray, que sabe cuándo esperar y cuándo golpear, se encontró con un Del Potro paciente, con un revés con slice preciso que le permitió encontrar esos huecos en los que no perdonó, recostado sobre esa derecha mortal que Djokovic, y luego Rafael Nadal en semifinales, habían sufrido en Rio de Janeiro.
Cada set del partido fue disputado hasta la extenuación. No hubo tregua para estos gladiadores. Fue el partido que nadie podrá decir si hubiera terminado con el mismo vencedor de haberse disputado el domingo, pero que un viernes le sonrió a Del Potro y puso a Argentina en buen camino para quedarse con la semifinal.
La vuelta de Mayer y el delirio argentino
Argentina se había puesto 2-0 arriba ante Gran Bretaña luego del viernes, pero los locales empezaron una remontada que, luego del dobles y del triunfo de Murray sobre Pella el domingo, ya había nivelado todo 2-2.
Después de un fin de semana de infarto, llegaba la hora de la verdad, con cambios de los dos bandos para el quinto punto.
Kyle Edmund, quien no pudo con Pella el primer día, daba paso a Dan Evans. Del Potro, agotado luego de batallar con Murray, había agotado sus últimas fichas en el dobles sabiendo que no estaría para el domingo y su lugar era ocupado por Mayer, quien una lesión en el hombro lo había dejado fuera de los cuartos de final y lo había expulsado del top 100 ATP.
Pero Mayer había demostrado, desde 2013, que la Copa Davis le sentaba bien: 8 victorias seguidas en singles, es decir, dos años sin conocer derrotas.
El quinto punto con Evans no fue la excepción. El triunfo argentino en semifinales se consumó con la victoria del correntino por 4-6, 6-3, 6-2 y 63.
Con el 3-2 a los británicos, Argentina se clasificó a la quinta final de su historia, la cuarta en los últimos 10 años
Fuente: Copa Davis.