El decisivo Gran Premio de Fórmula 1 de Brasil se corrió bajo una intensa lluvia que provocó varios incidentes entre los pilotos y eso llevó a parar la competencia con bandera roja.
La penúltima prueba de la temporada comenzó con diez minutos de retraso y la primer presencia del "safety car" fue después de que Romain Grosjean, que debía largar en el séptimo lugar, perdiera el control de su Haas cuando se dirigía a la parrilla de salida e impactara contra las barreras.
El sueco Marcus Ericsson tuvo que abandonar con su Sauber apenas reiniciada la carrera y luego fue el turno del finlandés Kimi Raikkonen, que hizo "aquaplaning" y dio varias vueltas con su Ferrari. Poco antes, su compañero Sebastian Vettel había sufrido un trompo, aunque el alemán pudo evitar daños y tras dirigirse a boxes pudo continuar.
El abandono de Raikkonen decidió a las autoridades a poner un freno a la accidentada carrera dadas las peligrosas condiciones del circuito paulista.
Pero el inicidente más "triste" para los presentes en Interlagos fue el de Felipe Massa. El piloto brasileño, de 35 años, hizo un trompo y golpeó contra la pared en la vuelta 48, lo que obligó al nuevo ingreso del "safety car" en una carrera caótica y plagada de incidentes e interrupciones debido a la lluvia en Sao Paulo.
"No lo esperaba", dijo el piloto, dolido, tras dejar el circuito de Interlagos entre aplausos. "Es difícil de explicar. Pido disculpas, porque me gustaría haber acabado la carrera", agregó.