La semana del Estudiante

El Pincha sigue en lo más alto de la tabla tras un nuevo triunfo, valorado aún más porque el único que ganó del pelotón que lo sigue fue Boca.

Foto: Télam
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A excepción de Boca, que goleó y merodeó su mejor versión, ningún equipo del pelotón de arriba sumó los tres puntos indispensables para asediar a un puntero, Estudiantes de La Plata, que volvió a hacer bien los deberes y disipó toda maledicencia vinculada con una presunta rachita venturosa.

Van apenas ocho fechas del campeonato argentino de los 30 equipos y por obvio correlato hay 66 puntos en danza, una vida, un mundo que hasta podría consentir la arremetida de un candidato hoy fuera de catálogo, pero hasta nuevas noticias para el boletín Estudiantes es una máquina de llenar casilleros.

Con su agónica victoria a expensas de Racing llegó a siete en ocho partidos, es uno de los dos invictos junto con Newell's, dispone del segundo ataque más goleador y de la segunda defensa menos batida. Además, sin contar la Copa Argentina y la Copa Sudamericana, lleva 19 partidos oficiales a salvo de una derrota.

Es cierto, cómo no, que el "León" de La Plata anda acompañado de la buena estrella de todo líder, que no le sobra nada -certeza admitida hasta por su entrenador, Nelson Vivas- y que acaso el árbitro Federico Beligoy lo haya ayudado al no sancionar una mano de Jonatan Schunke que bien pudo haber merecido la sanción de un tiro penal.

Pero habría que ser necio, despistado o avieso para negar que se trata de una formación juramentada, disciplinada, apta para sobrellevar los momentos de marea baja y más apta todavía para capitalizar los frutos de sus ataques directos y de su tradicional astucia en la llamada "pelota detenida".

Apetitoso cóctel de ancianos de la tribu y chiquilines for export (descomunal Santiago Ascacibar, un 5 con todo-todo en su lugar), Estudiantes está cuatro puntos por delante de Newell's, siete por delante de Boca, River, San Lorenzo e Independiente y ocho por delante de Racing.

De los seis perseguidores referidos, Boca fue el único que ganó y asimismo el único que experimentó una mejoría palpable, contante y sonante, con independencia de las consabidas debilidades de Temperley.

Un Boca que jugaba regular, mal o muy mal incluso contra los adversarios más frágiles, esta vez sí tuvo juego, chispa, profundidad, gol, se dio todos los gustos y hasta quedó margen para el debut del colombiano Wilmar Barrios, un guerrero de suela expeditiva en quien más de cuatro nostálgicos de la grey xeneize creyeron ver un replicante de Mauricio "Chicho" Serna.

Newel's quedó a tres minutos de prolongar la fiesta desatada por el gol de Maxi Rodríguez en el clásico rosarino, un contratiempo si se quiere insospechado habida cuenta del mix que Diego Aguirre había llevado al Parque Independencia en respuesta al desgaste de varios titulares y del inminente partido de ida por una semifinal de la Sudamericana. Más allá del sinsabor final, la de Ñuls es una gran campaña, un cuadro rocoso y con delanteros de jerarquía: dará lucha arriba y hasta que las velas no ardan.

Tal parece que hasta tanto no haya un desenlace en la competencia internacional San Lorenzo elegirá transitar el campeonato local en clave de stand by; total, el baile es muy largo, dicen en Boedo, y no les falta razón.

También se entiende que River y Boca estén más pendientes de la Copa Argentina a cuyo ganador se recompensará con un cupo a la Libertadores, lo cual de todos modos asoma insuficiente para explicar por qué River persiste en tropezar con la misma piedra y dilapidar partidos encarrilados ante oponentes de mucho menor potencial.

Esta vez se le esfumó una renta de dos goles que lo separaba de Arsenal (golazo, lujo, delicatessen, la del hostigado y desconcertante "Pity" Martínez), el único que todavía no ha ganado y dueño de toda la cara de tirar la toalla hasta que pescó las señales pertinentes expresadas en la expulsión del debutante juvenil Gonzalo Montiel, y en un repliegue excesivo y suicida del equipo de Marcelo Gallardo.

River no sabe administrar sus ahorros, River no sabe defender bien: lo sufrió con San Martín de San Juan, lo sufrió con Defensa y Justicia, con Patronato y ahora con Arsenal, que le llenó el área de centros y la sesera de preguntas.

Cada loco con su tema, porque si River tiene problemas para defender, Independiente los tiene para atacar, tanto que ha convertido siete goles en el torneo pero ninguno versus Gimnasia, que selló y lacró el 0-0 y dejó la pelota picando para la entusiasta silbatina de una buena porción de la hinchada del "Rojo".

Ahora, para silbatina, la de la hinchada de Vélez, estruendosa e iracunda, tras una nueva derrota -la sexta en ocho juegos- que no pone en duda la continuidad del entrenador Omar De Felippe, ¡pone en duda la continuidad del mismísimo presidente Raúl Gámez!

Tercera victoria consecutiva de Talleres de Córdoba en una octava fecha que asimismo deparó como hechos dignos de mención la gran tarde del ecuatoriano Jaime Ayoví y sus tres goles a Aldosivi; el insípido empate de Huracán y Rosario Central y las buenas victorias locales de Olimpo ante Atlético Tucumán, Patronato a Banfield y Colón -de visitante- ante Atlético de Rafaela.

 (Télam) Walter Vargas