Jesús Méndez pidió no reprocharle nada al árbitro

Diferenciándose de Diego Cocca, DT de Racing, el volante de Independiente aseguró que Loustau "no hay que reprocharle nada".

Foto: Télam
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El mediocampista de Independiente Jesús Méndez se diferenció hoy del entrenador de Racing, Diego Cocca, y evitó la polémica por la actuación del árbitro Patricio Loustau en el clásico de Avellaneda al considerar que "no hay que reprocharle nada" luego de la expulsión de Marcos Acuña.

"Al árbitro no hay que reprocharle nada. Yo fui a disputar una pelota normal, no fui con intención de golpear al jugador. No fue una jugada tan agresiva para una expulsión", explicó sobre la jugada previa a la roja que recibió Acuña, por un codazo en mitad de cancha.


Y remarcó: "Al árbitro no se le puede discutir nada. Los jugadores tenemos que aprender a jugar más y hablar menos, a veces no hay que opinar tanto".

Es cierto que la temprana amonestación también lo condicionó por el resto del partido y tuvo que hablar con el entrenador Mauricio Pellegrino sobre si continuar o no en la cancha.

"El técnico me preguntó si podía seguir, en mi cabeza era una responsabilidad muy grande por poder dejar al equipo con diez. Pero me tomé unos minutos para tranquilizarme y listo. Las amarillas para mí es algo normal, es mi forma de jugar, siempre voy a hacerlo así, cuando uno juega en la mitad de cancha está expuesto al roce", opinó en conferencia de prensa.

Méndez fue clave con su presencia en la mitad de cancha para la circulación de la pelota para Independiente, además de haber marcado el segundo gol con un preciso tiro libre, luego que minutos antes se había "puteado" con el arquero Diego "Ruso" Rodríguez para ejecutar otra falta cerca del área.

"Me sorprendió que venga el Ruso, está bueno que los jugadores tomen decisiones dentro de la cancha. Más allá que pueda salir bien o mal. Nos puteamos un rato en ese momento pero lo dejé patear. Tenía ganas de patear un tiro libre, tenía ganas en el del Ruso, pero después se me dio la otra chance y ya veníamos hablando con Caballero de pegarle al palo del arquero. Por suerte se dio", contó.


Para Méndez, el gol significó mucho más que un festejo en el clásico, luego de haber vivido meses difícil por el fallecimiento de su hermano. "Acá ya me conocen cuando tengo mis días, siempre uno intenta darle para adelante, pero tengo bajones como todos por lo que le pasó a mi familia. Los chicos y el cuerpo técnico siempre me ayudan, porque la vida sigue", afirmó.


Méndez valoró el trabajo "persona y grupal" que existió en el clásico de Avellaneda, donde hicieron "un gran partido" y pasaron "un lindo fin de semana con el hincha de Independiente".

"Era un partido importantísimo para todos, jugamos un buen fútbol como lo exige Independiente. Intentamos jugar por abajo, presionar al rival, este partido era muy importante para nosotros, quizás habíamos jugado bien en los anteriores y no ganábamos. Necesitábamos un partido así, en el clásico, para recuperar la confianza", destacó.