La crisis del Lobo

Ponemos en foco la situación de uno de los clubes de referencia de Mendoza, sumido en una nueva crisis.

Foto: Alf Ponce / MDZ
Foto: Alf Ponce / MDZ

Perfectamente podemos definir la situación por la que está atravesando Gimnasia de Mendoza como la " crisis del crecimiento". En efecto, luego de una perfomance extraordinaria y difícil de imaginar, el equipo mendocino obtuvo dos ascensos en un año y al poco tiempo debutaba en el Nacional B. Es como si un joven estudiante secundario hiciera dos años libres y desembocara en la Facultad de Ingeniería a los 16 años. Su falta de desarrollo en diversos aspectos y el nivel de desafío a enfrentar lo sitúan en una situación de crisis que debe afrontar de la mejor manera.

Crisis no significa necesariamente derrota sino una situación compleja de la que se puede emerger fortalecido y más asentado.

Gimnasia produjo el año pasado con su doble ascenso un hito impresionante asentado en algunas columnas básicas; 

1) La presidencia de Fernando Porretta; el empresario de la obra pública realizó una tarea grande y eficiente en la infraestructura del estadio, tribunas, camarines, gimnasio y demás obras relacionadas. Fue inteligente y práctico en gran parte del manejo de la violencia en las canchas, que tuvo su pico máximo en el insólito partido por el festejo del centenario de Independiente Rivadavia. Rápidamente, implementó diversas categorías de socios, consiguiendo más ingresos reales y limitando el acceso de los violentos. Por último, personalmente y con el apoyo de varios simpatizantes colaborativos y fieles, aseguró el pago de los salarios de jugadores y cuerpo técnico y colaboradores y empleados en tiempo y forma.

2) El entrenador "Toti" Arias y un grupo homogéneo de jugadores: con capacidad para esas categorías, con gran dedicación y amor por la camiseta, condujo el exitoso camino del doble ascenso y consiguió lo mejor de cada uno de los jugadores, que también hicieron su valioso aporte individual.

3) Un permanente y fiel grupo de dirigentes que está y ha estado siempre. Sin ellos hubiera sido estéril todo lo otro conseguido, pues las labores son numerosas y son ellos los que en silencio y con dedicación full time las realizan con todo esmero y pasión.

El premio fue el Nacional B. Y es ahora y aquí donde se está produciendo la crisis y donde afloran las debilidades y carencias.

El equipo ha perdido 15 de los 28 partidos disputados. Lo más grave se a reflejado como visitante. De 14 partidos fue derrotado en doce, con una sola victoria y un empate. tiene 38 goles en contra y 25 a favor con una diferencia -13. El equipo ha demostrado endeblez anímica y serios errores estratégicos y tácticos en su perfomance fuera de casa, y también indisciplina reiterada. Diez expulsiones indican el descontrol anímico de los jugadores y su falta de profesionalismo.

El promedio del descenso es preocupante y en las 14 fechas que restan mucho y bien se deberá trabajar para permanecer en la categoría.

La crisis está planteada a partir de circunstancias propias del torneo Nacional B y de las carencias que presentan y presentaron los mismos actores que consiguieron el logro del doble ascenso.

1) El Nacional B: este certamen tiene como esencia la dureza de cada partido, el privilegio por los planteamientos tácticos por encima del buen juego y la lucha permanente y el correr y meter durante los 90 minutos con el máximo esfuerzo físico. Al renunciante Arias y a muchos de los jugadores que tuvieron los logros de los ascensos y a casi todos los que arribaron como refuerzos ,les peso el nivel de la competencia evidenciando serias dificultades para estar a la altura de las circunstancias. Carencias técnicas individuales, debilidad anímica frente a la adversidad y desconcierto y desorientación frente al desvarío conductivo y terquedad de Arias reinaron durante este tramo.

2) Porretta y la dirigencia: la irrupción de Fernando Porretta en el fútbol fue sorpresiva e inesperada. Nunca fue un hincha presente y habitual de los partidos del Lobo. La contra cara de sus éxitos en infraestructura, economía del club y los ascensos, es el desempeño futbolístico actual del equipo. Su falta de raíz futbolera, su desconocimiento de la esencia del juego, de sus actores y del día a día futbolero se han sentido, y mucho, en un nivel mas exigente. Sostuvo demasiado tiempo, y no con el acuerdo de toda la dirigencia, el "estilo Arias" que mostraba falencias evidentes. Los tradicionales, incondicionales y fanáticos dirigentes que acompañan a Porretta y que lo han hecho durante mucho tiempo anteriormente, también tienen su responsabilidad en el preocupante momento futbolístico. Varios de ellos fueron actores en los descensos de Gimnasia que finalizaron con el equipo en el Torneo Argentino B. No es virtud de ellos la sabiduría futbolística.

Hay muchos ejemplos, pero es muy demostrativo uno determinante. Con muy salvadas excepciones, el arquero suplente y el defensor Marín en algunos partidos, los refuerzos incorporados para afrontar el Nacional no se han acercado mínimamente a la exigencia competitiva y a las necesidades de Gimnasia. Y todos fueron gestionados por esta comisión directiva. Renunciado Arias y para enfrentar la ultima parte del torneo y con el plantel que existe, los dirigentes deben encontrar un director técnico con experiencia demostrada, capacidad estratégica y que de orden al plantel y les inyecte la confianza máxima a cada jugador para que brinden todo lo que puedan.

Otra idea que se puede evaluar es la incorporación de un manager futbolístico , con prestigio y pertenencia, que cubra las carencias de conocimientos concretos sobre lo futbolístico de la mayoría dirigencial y que sirva de nexo entre el cuerpo técnico y la comisión.

La crisis preocupa pero si es enfrentada con inteligencia y decisión, se puede convertir todavía , en una oportunidad de mejora para superarla y crecer.

De Porretta y sus compañeros depende.