Patronato agravó la crisis de la Lepra

Independiente no puede levantar cabeza. El Azul no jugó un buen partido y cayó ante uno de los candidatos, que logró quebrar merecidamente la resistencia de Servio en los minutos finales del complemento.

Foto: Alf Ponce / MDZ
Foto: Alf Ponce / MDZ

La Lepra sigue sin poder ganar. Inmerso en una crisis institucional, Independiente no logra levantar cabeza. Luego de un arranque donde todos se ilusionaron con el ascenso, el equipo comenzó a contagiarse de los problemas externos y el rendimiento cayó.

Hoy fue otra muestra clara de eso. Se topó con uno de los candidatos a quedarse con el boleto a primera y no estuvo a la altura. Durante los noventa minutos el equipo de Paraná fue superior de no ser por Gaspar Servio, la historia se hubiera definido antes. 

Con este ya son seis los partidos que lleva sin ganar la Lepra. Durante la semana que pasó comenzaron a bajarse del barco, y algunos dicen que en la que viene se irán otros. Pero lo cierto es que el Azul se está volviendo gris y necesita urgente un buen resultado que levante anímicamente a un plantel, que parece abatido. 

Quinteros lo miró desde el túnel: Los problemas económicos no paran de castigar a Independiente Rivadavia. Si bien los jugadores volvieron a concentrar en la Posada Azul, el que tuvo problemas fue Pablo Quinteros porque desde AFA no habilitaron al entrenador para que esté en la cancha, debido a la deuda que tiene el club con el anterior técnico Daniel Garnero. Por eso Quinteros debió ver el partido asomado desde la boca del túnel, pero igualmente se las arregló para enviarle las indicaciones al Pitu Canedo, su ayudante de campo. “Leo López me informó que el martes ya va a estar solucionado ese tema”, confió el DT.

“Y Servio no se va y Servio no se va”: Ese es el deseo que tienen todos los hinchas de la Lepra. Es que sin lugar a dudas Gaspar Servio es el mejor jugador de Independiente Rivadavia, porque es el único que mantiene el nivel, porque ha ganado partidos y porque tiene una personalidad en la cancha que pocos arqueros poseen. Hoy volvió a ser la figura excluyente, sacando 4 pelotas clarísimas de gol que hubieran significado la debacle Leprosa mucho tiempo antes. El apoyo de la gente es total porque fue ovacionado de los cuatro costados durante el cotejo. En la semana hubo fuertes rumores de que el portero se iba, pero la dirigencia ya le dio la palabra al arquero de que le pagará la cláusula a Banfield para que el 1 se quede al menos 6 meses más. Esto trajo tranquilidad, pero hasta que no aparezca la plata nada está dicho.

Se acordaron de Marzari: El ex presidente de la Lepra Domingo Marzari quedó en el ojo de la tormenta, al igual que los dirigentes que lo rodearon en la pasada gestión, debido a la denuncia pública que hizo la actual comisión directiva sobre el vaciamiento de las arcas económicas del club. Varios socios no se olvidaron de ex titular Leproso y colgaron durante unos minutos una bandera dirigida a Marzari y compañía, con una inscripción contundente: “Ladrones”. Hasta el momento ni Marzari ni ninguno de sus ex directivos, se han acercado al club para aclarar la situación económica del anterior mandato.  

No le hablen de Entre Ríos: La Lepra sufrió en gran medida el enfrentamiento ante los tres elencos de la provincia del Litoral. Luego de la igualdad ante Guaraní Antonio Franco en el Gargantini, el Azul fue a Entre Ríos para encarar 2 partidos seguidos fuera de casa y en sus dos visitas perdió. Primero perdió ante Atlético Paraná y luego con Juventud Unida de Gualeguaychú, ambos partidos por el mismo resultado (1-2). La posibilidad de redimirse para la Lepra era ante el puntero Patronato y ante su gente, pero volvió a trastabillar y sucumbió 2 a 0, acumulando así 3 juegos al hilo con derrotas.

La rabia de Méndez: El sistema táctico de la Lepra ante Patronato fue algo nuboso y poco claro desde el inicio. Ante esto Pablo Quinteros decidió meter mano rápidamente y cuando se jugaban 35 minutos, entró Matías Guardia por José Méndez. Apenas el veloz volante vio que salía empezó a gesticular y a mostrar su fastidio. Es más, cuando se topó con Guardia le preguntó el motivo del cambio. Ni bien pisó la línea de afuera tiró la campera al suelo, insultó a los cuatro vientos y quitó las manos de todos los que intentaron calmarlo. El juego y la actitud de Méndez no fue bien recibida por el DT que avisó: “Voy a hablar con él porque no me gustó lo que hizo”.