La pálida y paupérrima imagen que Gimnasia había dejado ante Central Córdoba dejaba preocupados a todos en el club del parque. Parecía que el milagro no era posible, pero de sus propias cenizas el Mensana resurgió y le demostró a todo el mundo que estaba vivo.
Fue una muestra de carácter como dicen. El Lobo debía ganar sí o sí más allá de lo que pasara en los otros cotejos y los jugadores salieron a la cancha con esa mentalidad. Desde el principio se buscó el arco rival y a los 6 minutos, luego de un par de chances, pudo abrir el marcador con un gol del revitalizado Sergio Oga.
Lo que vino después fue lucha y más lucha. Los jugadores empezaron a poner el sacrificio y la garra que demandaba la situación porque si no el descenso se los comía. Fue conmovedor para los hinchas ver cómo los jugadores Mensanas trababan, rechazaban y metían sin importar lesiones o dolencias.
Mientras se consumaban los minutos, los motores de algunos futbolistas se fundieron y tuvieron que salir, pero siempre con el reconocimiento de los hinchas. Los que se quedaron entregaron todo el sudor y la piel para evitar que Villa Dálmine arruine la fiesta. Y cuando el Violeta atravesaba todas las barreras aparecía Alasia, ese pequeño gran arquerazo que siempre está y que ya posee varios trajes de superhéroe.
La victoria y el festejo fue total en el Legrotaglie, a pesar de que todavía se debe esperar qué pasará con Los Andes 2 - 1 Brown de Madryn (el martes se definiría todo en el Tribunal de Disciplina de AFA). Pero este Lobo entregó todo en el final y los hinchas pudieron irse conscientes de que el equipo puso en la cancha lo necesario para mantener la categoría. A continuación el uno por uno del Lobo:
Matías Alasia (10): Fue un trabajo soberbio del arquero porque tapó absolutamente todo lo que le tiraron desde Dálmine. Su seguridad le valió al Lobo gran parte de la permanencia. El héroe volvió a aparecer.
Gerardo Corvalán (5): Algunas falencia para rechazar la pelota, pero en general cumplió su trabajo de cerrar su franja.
Julio Villarino (7): Fue un líder de la defensa. Trató de sacar todo y terminó jugando todo el segundo tiempo prácticamente lesionado.
Federico Pomba (6): Titubeó en algunos balones detenidos, pero estuvo firme para sacar las pelotas. Como todos sus compañeros de defensa, sufrió por la gran cantidad de delanteros que puso Dálmine en el complemento.
Yair Marín (6): Jugó por la izquierda y no trepó nunca. Se dedicó a cubrir bien su zona y terminó saliendo lesionado.
Neri Espinosa (5): No supo sacar ventajas por la derecha como en otros partidos. Le faltó precisión en los pases.
Fabio Giménez (7): Cortó mucho juego en el medio pero en otras ocasiones le ganaron las espaldas. Se sumó bien al ataque.
David Garay (6): Cometió errores para los envíos largos y cortos. Por momentos perdió la brújula en el medio pero su fiereza a la hora de meter y empujar lo compensó.
Sergio Oga (9): Otro de los héroes que volvió a aparecer. Labruna apostó por él y el Mago no defraudó porque puso toda su energía para hacer el gol de la victoria y también para meter, correr, raspar y aguantar todo el partido.
Jonathan Lastra (7): Jugó solamente 35 minutos pero fueron tal vez los más productivos para él en el año. Arrancó bien generando en ofensiva, exigiendo al arquero rival y metiendo un tiro libre venenoso que Oga supo transformar en gol.
César Carranza (7): También dejó hasta la piel en la cancha. Tal vez no fue su mejor versión, pero siempre puso actitud y se ofreció para el juego.
Lucas Farías (4): Ingresó por Lastra pero estuvo casi todo el tiempo desenchufado y falto de ritmo.
Maximiliano Montiveros (3): El Colo entró por Marín y cumplió bien su rol como lateral izquierdo. Sin embargo lo expulsaron insólitamente porque le sacaron dos amarillas al demorarse muchísimo en sacar desde el arco.
Ernesto Garín (-): Jugó en lugar de Carranza y tuvo una chance que murió en manos del portero rival.