El partido se moría, como las ilusiones del Montedio Yamagata para llegar a la Final por lograr un ascenso a la máxima categoría del fútbol japonés; hasta que apareció el héroe menos pensados de todos: el arquero.
Norihiro Yamagishi se animó a ir al área del Jubilo Iwata y, en el minuto 92, desató toda la alegría del público. El portero sorprendió a todos con un soberbio cabezazo en un córner.