Comenzaba el segundo tiempo en Avellaneda. En el cielo, seguían explotando los fuegos de artificio que le daban la bienvenida a Racing y la gente esperaba con ansiedad la victoria.
Entonces, llegó la jugada del partido. Un centro que cabeceó Centurión fue a parar al fondo de la red de Godoy Cruz y todo explotó.
Una cámara, ubicada en las afueras del Cilindro, fue testigo de la explosión que se produjo por el gol de Racing que le daba la victoria y el título de campeón.
Todo tembló.
La multitud se escuchó a cientos de metros y la sensación de locura se transmitió por el aire. Algo histórico para todos los hinchas de la Academia.