Las áreas al momento de un tiro de esquina cada vez son más difíciles para los árbitros. Es verdad que son muy pocos los jueces que cobran penal en un saque de esquina pero los jugadores tampoco colaboran con él ya que hacen todo para confundirlo y sacar ventaja.
Este es el caso de Leandro Damiao, que en la derrota de su equipo (Santos) 3-0 ante el Cruciuma intentó algo insólito. Una vez que se ejecutó el tiro de esquina, el delantero estiró su camiseta para que el árbitro interprete y cobre una falta que no existía. Esta vez no funcionó pero al conocerse la jugada, se evalúa una posible sanción.