El plantel futbolístico de Boca, sin objetivos a la vista al menos para el primer semestre del año, llegó hoy a Mendoza desde Catamarca donde perdió con All Boys por Copa Argentina, de cara al último partido del torneo Final frente
a Godoy Cruz, para el que el entrenador Carlos Bianchi cuenta con una más de una preocupación.
Tras la caída por 3 a 1 con el conjunto de Floresta que lo eliminó en octavos de final de la Copa Argentina y lo dejó fuera de la lucha por llegar a la Copa Libertadores 2014, al menos de esta forma, quedaron lesionados tres defensores, Guillermo Burdisso, Leandro Marín y Matías Caruzzo.
Burdisso sufre una contractura en el aductor derecho; Marín, un traumatismo en la rodilla izquierda y Caruzzo, una contractura en el recto anterior izquierdo.
Por eso, para el partido del domingo a las 21:30 en el estadio Malvinas Argentinas, Bianchi debería arreglarse, en principio, con Claudio Pérez, Clemente Rodríguez y Nahuel Zárate.
Boca sólo piensa en un triunfo ante Godoy Cruz para evitar quedar en el último puesto de la tabla del torneo Final, lugar que ocupa Argentinos (tiene dos menos que los "xeneizes") que jugará ante Newell´s, ya campeón, con la chance de irse a la Primera B Nacional.
Para el choque frente al equipo conducido por Martín Palermo, Bianchi tiene las mencionadas dudas en el fondo, a las que se sumó Juan Sánchez Miño, quien deberá cumplir una suspensión por haber sido expulsado ante Vélez en la fecha 16, ya que luego jugó gracias al artículo 225, tras la convocatoria de Clemente
Rodríguez a la Selección argentina.
La eliminación contra al "Albo" también parece haber calado hondo en el vestuario de Boca, porque Walter Erviti le habría pedido al presidente Daniel Angelici dejar el club una vez finalizada la temporada.
La oferta más segura para Erviti es del fútbol estadounidense, pero lo más grave radica en cómo Carlos Bianchi manejó el vestuario, "ensuciado" por el regreso de Juan Román Riquelme.