El penal no cobrado por la alevosa mano de Leandro Marín en el primer tiempo y el gol anulado a Romarinho por un fuera de juego inexistente fueron algunas de las jugadas que hicieron explotar a los paulistas y a toda la prensa brasileña.
Uno de los que disparó con munición gruesa fue el presidente del Corinthians, Mario Gobbi, quien tras el encuentro afirmó: "Tenemos que hablar sobre el papel de la desafortunada actuación del árbitro. No nos cobró un gol y no sancionó un penal en un ataque de Emerson. Lo de Amarilla es muy malo, deja que desear su actuación e influyó directamente en el resultado del partido”. Pero luego fue más crudo, al disparar: “Es lamentable y espero que la Conmebol tome medidas".
Luego, intentó calmar los ánimos y se dirigió a la torcida del “Timao”: "Le envío un abrazo fraternal a los fans de Corinthians. Quiero decir que la vida no se compone sólo de victorias. Es triste decirlo, sobre todo en una derrota como esta. Vamos a seguir trabajando". Su institución es la vigente campeona de América y ganó el Mundial de Clubes en 2012, razón por la cual se retiró entre aplausos de sus seguidores.
"Quiero dar las gracias por el apoyo que los aficionados han dado y siempre dieron, específicamente en la Libertadores de este año. Nos apoyaron en los momentos más difíciles que fáciles”, agregó el mandatario. Y, por último, comentó: “Dieron otra demostración de amor y reconocieron el esfuerzo y el trabajo del grupo".
En Corinthians todavía se quejan del arbitraje
El presidente del club brasileño también se quejó del árbitro del partido ante Boca, Carlos Amarilla.