Pocas veces la contratación de un entrenador dejó tanta miga desparramada ensuciando la mesa del fútbol. Es que la historia de la llegada de Miguel Ángel Brindisi a Independiente provocó coletazos impensados. Hubo dos cosas atípicas: la reunión decisiva con Javier Cantero se realizó en la casa de Guillermo Marconi, el titular del Sindicato de Árbitros de la República Argentina, y el sí final de Brindisi habría llegado tras una llamada de Julio Grondona, según Cancha llena.
La intervención de Marconi y su reconocida simpatía por el club de Avellaneda provocaron una ola de sospechas. Por eso, Marconi decidió pedirle a Grondona que sus referís no dirijan al club de Avellaneda hasta que finalice el torneo . Tuvo eco: a Independiente, contra Atlético de Rafaela, lo dirigirá Diego Abal, de la Asociación Argentina de Árbitros. Este tema fue el único que quiso tocar Marconi en diálogo con la nacion, y se excusó de comentar sobre cómo se cerró el vínculo contractual de Brindisi. "Es de público conocimiento que yo dije que iban a descender Unión, San Martín, y después Quilmes o Independiente. Sobre la base de eso hacen especulaciones. Pero la única verdad es la realidad: hasta ahora a Independiente lo dirigieron seis árbitros del Sadra y sacó sólo cinco puntos. Entonces, como no quiero que presionen a mis árbitros y para que no digan la estupidez que mis dirigidos lo favorecen, le pedí a Grondona que no designe a nadie del Sadra para Independiente".
El lado oscuro de la contratación de Brindisi
La participación de Guillermo Marconi y Julio Grondona provocó cuestionamientos y críticas.