El desafío de ratificar la levantada evidenciada ante Almirante Brown era la premisa para Independiente Rivadavia en su viaje a Pergamino. Para sumarle dramatismo, el rival de turno era Douglas Haig, equipo que pelea codo a codo con la Lepra por salir de los últimos puestos de la tabla de promedios para el descenso.
La cancha del “Milan de Pergamino” evidenciaba las fuertes lluvias de los últimos días y durante el partido se iba a hacer presente en varios pasajes. El agua presente en el campo de juego obligaba a jugar al pelotazo y esto conspiraba contra el nivel de juego.
El trámite se hacía de ida y vuelta, aunque Independiente se mostraba mejor parado desde el arranque. El Azul generaba buenas situaciones pero equivocaba el pase final para romper la última línea defensiva del local.
Aunque la Lepra había sido más en el primer tiempo, de contragolpe Mazza adelantó a Douglas cuando faltaba un minuto para irse al descanso. Un duro golpe anímico para el equipo de Gamboa.
La lesión de Vera y obligaba el ingreso de Judelín Aveska, dejando con un cambio menos al técnico de la Lepra. Las complicaciones iban a crecer a los seis minutos del segundo tiempo cuando Gioda convertía el 2 a 0 de cabeza, aunque cargaba fuertemente a Ariel Agüero en la jugada.
Píriz Alvez pudo descontar pero un resbalón le imposibilitó pegarle con fuerza a la pelota. Nada le salía a Independiente en la tarde-noche de Pergamino y el tiempo se agotaba. Para colmo, Gioda metía otro cabezazo para dejar sin chances a Taborda y poner el 3 a 0. Para colmo, Ceballos expulsó primero a Walter García y luego a César Taborda al marcar un penal. Longo fue al arco e insolitamente se quedó con el remate de Alba. Una anécdota que quedará opacada por el resultado.
Independiente Rivadavia se trajo una dolorosa derrota como visitante, ya que el rival es uno de los que pelean palmo a palmo con la Lepra por no descender. La próxima semana, ante Crucero del Norte en el Gargantini, los de Gamboa deberán retornar al triunfo.