Valioso testimonio de una víctima de la violencia

Rubén Samperi, ex presidente de Gimnasia y Esgrima, relató su experiencia cuando fue agredido en el partido del centenario leproso.

Foto: Pachy Reynoso/MDZ
Foto: Pachy Reynoso/MDZ

Los graves incidentes sucedidos el martes en el estadio Bautista Gargantini tuvieron decenas de heridos. Uno de ellos fue Rubén Samperi, ex presidente de Gimnasia y Esgrima, que fue agredido por la espalda cuando atendía a su hija desmayada. Esta víctima de la locura, decidió narrar lo vivido esa noche junto a su familia.

CIEN VECES GRACIAS

360 Pesos en boletería para volver a la fiesta del clásico. Para resucitar un ritual que transitaba con mi viejo, desde la década de los `70. Tiempos lejanos en que para ver a los primos del Parque, había que llegar cuatro horas antes del partido y esperar paciente en la popu con los sanguchitos que había hecho “la vieja”; -“para que tiren hasta que empiece”-. 360 pesos y mis hijas, mis hijos y los amigos, para que el ritual resucitase la magia del Víctor y del Rey Carlovich, la salida elegante del Chupete Badia y la enjundia inigualable del Gringo Mémoli, las corridas por la raya de Ereros, el Coqui Muñoz, y que cada centímetro del verde césped, tuviese un nombre y un dueño, porque un clásico, es como una religión, y lo que ya pasó resucita  y se actualiza una y mil veces. . . . pero estaba equivocado, son otros tiempos, ahora el fútbol es esclavo de otra gente, y a esa gente hay que darles las gracias, por lo que nos han dejado de fútbol. 

Ahora el fútbol, es del operativo que requisa botellitas de agua mineral, pero no puede con las piedras, las armas ni los palos, porque a esas las traen las huestes del caballero al que amablemente se le dice –“ordenámelos negrito, y que vayan pasando de a uno”-. Del operativo que las más de las veces dice a que hora y en que condiciones se juega, pero espera un tiempo interminable, mientras los violentos se encuentran y nos brindan su espectáculo; ¿será que son ellos los verdaderos protagonistas de lo que llamábamos fútbol? Tal vez el fútbol es ahora de lo “300 inadaptados”, según el Señor Gobernador, y que pena que nadie puede devolverles el fútbol a los miles que de verdad aman el fútbol; ¿no señor Gobernador?

Será que el fútbol es de las bombas lacrimógenas que caen en medio de la tribuna popular, y generan el llanto de los niños que pierden a sus mayores, las corridas, la gente lastimada, mi hija desmayada en la tribuna, o tal vez, el fútbol es del joven que me tira al suelo con una trompada desde atrás, mientras atiendo a mi hija, porque según él -“soy un viejo de mierda”- y hay que salir rápido de la “popu”, o del otro que al grito de guerra de “-¡ahí viene un leproso!-” le pega una trompada a mi amigo el Turco, socio vitalicio del club.  O simplemente del grupo de uniformados y empleados de seguridad, que a los empujones nos sacan por Avenida Las Tipas y cierran el portón a nuestras espalda.

Por todo esto y mucho más, a los imbéciles de uno y otro lado, a los que provocan y a los que responden, gallitos de riña, los sin camiseta, porque ustedes no tienen camiseta, su divisa es la del delito y la destrucción, ustedes que le van ganando la batalla a los hinchas de verdad; a los represores no preventores, que sonríen ufanos mientras arrean a la gente como ganado; a  los señores representantes del Pueblo de la Nación Argentina, ilustrísimos todos ellos, que no saben que hacer con la violencia;  ¿Ignorancia o connivencia? A todos ustedes mis compatriotas, CIEN VECES GRACIAS.