En el estadio Bautista Gargantini, Independiente Rivadavia no pudo con el Atlético Rafaela de Juan Manuel Llop e igualó sin goles.
El encuentro, que correspondió a la fecha 27 del torneo de la B Nacional, tuvo la participación de Fernando Rapallini como juez principal.
La Lepra venía de caer en Mar del Plata ante Aldosivi y perder a su presidente Daniel Vila. Pero parece que nada hace modificar la energía que yace en el parque, porque nuevamente ni la victoria ni los goles aparecieron.
Al igual que en el partido contra Huracán hace dos fechas, el Azul tuvo todo el protagonismo y posesión de pelota habida y por haber, pero ni siquiera con esas armas pudo lastimar a su adversario. Sin embargo nunca pudo generar situaciones clarísimas como contra el Globo, es más, en el segundo tiempo Independiente abusó demasiado del pelotazo.
Desde un principio todo indicaba que el partido iba a estar a merced del local. La visita solamente asustó en los primeros segundos, con un fuerte remate de Sebastián Longo que hizo lucir a César Taborda. Luego de esa situación, el arquero de la Lepra fue un espectador de lujo de cada acción de sus compañeros.
Ayudado por una marea de imprecisiones del rival, los de Del Bosco apretaron a pelotazos al Decano. Rápidamente Marcos Brítez Ojeda se hizo amo y señor de la mitad de cancha y mostraba precisión en cada pase, pero faltaba el último toque para la definición.
La primera de riesgo la tuvo Javier Velásquez que con un cabezazo provocó el uhhhh! de la hinchada. Poco a poco Atlético se fue retrasando debido a sus yerros y limitaciones, motivando a que la Lepra se arrime al arco de Esteban De Rossi.
Con un Independiente en pleno crecimiento, culminó la primera parte y con ese panorama el segundo tiempo pintaba alentador frente a un equipo herido, por la expulsión de Marcelo Mosset sobre el final.
En el complemento se evidenció toda la actitud Leprosa. El Albiceleste se atrincheró definitivamente en su búnker, apostó a la contra con dos hombres y a ganar tiempo con el oficio de sus futbolistas. El hombre de menos que tenía el Decano le resultó algo contra producente a la Lepra, porque debía penetrar una dura muralla y además porque expuso sus deficiencias para definir (Velásquez falló dos cabezazos claros) y hasta para generar.
Por eso durante gran parte de los segundos 45´, solamente los centros fueron los que se aproximaron a los guantes de De Rossi, que no tenía mucho trabajo, salvo un disparo de lejos de Pablo De Miranda que sacó con lo justo el 1. Después, en la recta final el Azul comenzó a quedarse sin piernas a medida que no se le caía una idea.
Ya sobre el final, el ingresado Jerónimo Morales Neumann pudo concretar a un metro del arco, pero el balón aéreo no le quedo cómoda y su cabezazo pegó en la parte externa de la red, en la que fue la más peligrosa de la tarde noche.
Mitad aplausos mitad silbidos, se oyeron mientras el equipo se retiraba de la cancha, debido a la frustración por no poder ganar un partido que estaba para liquidarlo. Ahora Independiente deberá aguardar un traspié de Desamparados para no caer en promoción.
En la próxima jornada, el Azul se medirá con Rosario Central en el Gigante de Arroyito.
El palco de Daniel Vila en soledad.