Independiente Rivadavia abrió el año 2012 con una durísima derrota por 3 a 1 ante Boca Unidos, en un partido correspondiente a la decimonovena fecha del torneo de la Primera B Nacional.
Sin dudas que las ilusiones que se fueron cosechando en la pretemporada y la ansiedad en la previa se derrumbaron a medida que los errores defensivos sucedían uno atrás del otro, falencia principal de la caída Azul.
Muchos criticarán al árbitro o a la actitud de los rivales por demorar en cada salida o en cada infracción, pero no alcanzan a ser justificativos suficientes para explicar la derrota. Pero en cambio, el hecho de que el club del parque muestra dos facetas distintas (una cuando ataca y otra cuando defienden), se puede acercar más a la realidad.
En el primer tiempo fue donde se evidenciaron los grandes horrores que el conjunto local continúa manteniendo en su andamiaje defensivo. Esto le facilitó mucho el trabajo a un equipo que solamente se dedicó a jugar serenamente y a aprovecharse de la desesperación ajena.
Pero el Azul expuso movimientos interesantes en el ataque, como un centro que no pudo conectar Mauricio Ferradas a centímetros del arco y un remate potente de Martín Gómez que reventó el parante izquierdo de Gastón Sessa. Sin embargo, cuando el elenco de Corrientes apretó, la Lepra sufrió.
Una ráfaga goleadora de Cristian Núñez silenció a todo el reducto del parque y provocó la bronca del dueño de casa. Primero a los 34´, luego de capturar un rebote en plena área chica sin oposición alguna, y luego a los 39´, tras definir de palomita también en el área chica y sin marcadores a la vista, el Ogro puso en ventaja al Xeneize.
En el complemento, el trámite no se modificó demasiado, pero la actitud y la lógica mentalidad suicida de Independiente, le puso más pimienta al cotejo. Con el ingreso de Javier Velázquez, la Lepra supo mantener un hilo de juego que se basó en la presencia aérea del goleador.
No obstante el destino seguía complotando contra el local y Pablo De Miranda se iba expulsado. La oscuridad se apoderó del Gargantini, pero una luz de esperanza emergió de la cabeza de Javier Velázquez a los 25´, descontando y poniéndole suspendo al cierre.
Pero la justicia moral fue más que los dientes apretados y la garra Leprosa, porque a poco del final, Nahuel Fioretto, ex Azul, madrugó a un Josué Ayala adelantadísimo y de atrás de mitad de cancha, estampó el lapidario 3 a 1. Para colmo de males y como frutilla del postre, René Lima también vio la tarjeta roja.
En la próxima fecha de la B Nacional, la número 20, el elenco del parque recibirá a Almirante Brown el viernes 10 de febrero a las 21, con la obligación de cambiar la cara de este Independiente que volvió a sufrir con el resultado y con su defensa.