En menos de tres horas se agotaron las 4.000 generales que se expendieron en San Juan (otras 5.000 viajaron a Buenos Aires exclusivas para socios) y muchos se quedaron con las ganas, ya que no había límite de compra por persona. “Hubo gente que se llevó un pilón de entradas”, fue la queja repetida. Y es más, “vino un tipo y a la mujer de la ventanilla le dijo: Tengo 1.100 pesos, ¿cuántas me vendés?”, graficó uno de los que se quedó sin lugar.
A él, igual, todavía le queda esperar para ver si River devuelve tickets y ese remanente sale a la venta o si, en todo caso, se pone con los 250 pesitos que cuestan las plateas.
Semejante furor en esta ciudad se da sólo cuando juegan River o Boca. Y ayer, incluso, se acercaron desde provincias vecinas. Ariel Barrientos es mendocino, muestra orgulloso su boleto, y se jacta de tener asistencia perfecta en las visitas de River a Cuyo: “Para mí es una obligación estar en la cancha si el más grande viene a la región. Y mucho más si vuelve Ramón”. Y sí... ¡Hay vino, Ramón!.
Se espera para el fin de semana que varios micros y muchos autos particulares traspongan el límite provincial para ver en San Juan el tercer estreno de Ramón Díaz en el banco de River.