Omar Andrés Asad, en su segundo ciclo, agarró a un equipo hundido, que venía de mal en peor de la mano de Nery Pumpido y que sólamente había cosechado 9 puntos de 30 posibles en el torneo Clausura; equipo que el Turco nunca pudo resurgir. Igualmente, un cambio se notó cuando el ex delantero de Vélez pudo armar su propio plantel: se vio otro estilo, diferente a ese Godoy Cruz que no sabía a que jugaba en el último semestre; y al que aun le resulta trabajoso conseguir un fútbol óptimo.
A principio del torneo, el Turco supo armar su platel con grandes “estrellas” del medio local e internacional, que hacia esperanzar a un publico que venia golpeado del ultimo torneo: David Ramírez, Alexis Castro, Emanuel Insúa, Gonzalo Castellani, Eduardo Ledesma, Washington Camacho, Mauro Óbolo, etc.; además de los ya conocidos por la casa: Nelson Ibáñez, Leonardo Sigali, Nicolás Sánchez , Nicolás Olmedo, Facundo Castillon y Federico Lértora. Era un equipo que hacia soñar, y porqué no, obtener su primer titulo en primera. Pero este sueño se fue diluyendo poco a poco, tras las derrotas en La Paternal, en el Sur con Lanús, en Córdoba y la durísima caída (5-0) en el Monumental.
El conjunto mendocino tuvo un arranque prometedor, con dos triunfos y un empate, invicto, y con buenos momentos futbolísticos desplegados ante All Boys en Mendoza (0-0), Unión en Santa Fe (1-0) y Atlético de Rafaela en el Malvinas Argentinas (2-0). El equipo que parecía que ya estaba encontrando su forma de juego, pero las caídas de visitante hizo que este equipo fuera perdiendo su confianza y que la ilusión se fuese cayendo.
En Godoy Cruz ha habido grandes revelaciones, como también grandes decepciones. Emanuel Insúa llegó al equipo como una incógnita, pero rápidamente fue ganándose un lugar entre los titulares y consiguiéndo los aplausos de la gente. Igual caso el de Gonzalo Castellani, que muestra partido tras partido que con su buen juego quiere dar pelea en este equipo. Un caso contrario es la de Mauro Óbolo, que llegó a Godoy Cruz con los laureles de goleador, intentando reemplazar los goles que había dejado Rubén Ramírez, pero el ex Arsenal y Vélez no consigue ganarse el cariño de la gente y esto se ve claramente en la cancha, cuando el público le recrimina la poca eficacia que tiene en el arco rival.
David Ramírez, parece sentirse cómodo cuando juega con la azul y blanca. El gran retorno del Mago trajo una gran alegría en la Bodega. Un volante que con su juego lírico, inteligente y desequilibrante fue creciendo poco a poco desde aquel primer paso cuando ascendió a primera división de la mano de Daniel Oldra, que luego fue una pieza importante para la primera clasificación de Godoy Cruz a un torneo Internacional (Copa libertadores 2011), y ahora se encuentra como unas de las grandes figuras y además con la atenuante de ser el goleador (4 goles) del Expreso.
El próximo lunes, al Tomba se le viene un partido duro en Santa Fe contra Colón, que ha cosechado 15 puntos, dos menos que el conjunto Bodeguero. Es un partido clave para el once de Asad, que necesita demostrar que aun sigue vivo y que quiere seguir dando pelea en el torneo local.
Por Juan Martín Rogé.