La final de la Copa de Rumania entre el Dinamo y el Steaua de Bucarest dejó una postal sugestiva sobre el peligro del uso de bengalas en los estadios de fútbol.
Durante el transcurso del partido, un proyectil fue lanzado desde la tribuna al campo de juego, muy cerca de donde Torje manejaba la pelota.
De milagro, el jugador pateó el balón y no la bengala, que no obstante se despidió peligrosamente hacia al área. No fue más que un susto y una advertencia.
Fuente: www.diarioshow.com