Cuando en nuestro país los partidos de las formativas son verdaderas battalas tácticas y luego guerra entre los padres, en España el Barcelona da un nueva lección.
Lo aprendido en edad temprana deja una huella muchas veces imborrable. Por ello, también en el fútbol, inculcar el juego limpio desde la etapa formativa es una adecuada manera de pregonar, a futuro, por un fútbol más honesto. Así lo entiende el FC Barcelona, por lo menos en sus juveniles.
En el encuentro ante Castelldefels, por orden del DT Sergi -defensor en el gran Barça de los 90- los chicos catalanes se dejaron meter un gol para compensar uno que habían convertido con el arquero rival tendido en el suelo. El partido terminó 1-1, pero el ejemplo de Fair Play quedó.
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Esto pasó hace dos meses
El Eto' o del futuro marcó un gol sin haber recordado que la pelota había sido mandada al lateral por sus rivales por una lesión del compañero. El entrenador les da la ordén y se deján empatar el partido, nada más ni nada menos que ante el rival del la ciudad, el Espanyol. Un ejemplo.