Que el holandés Rafael Van der Vaart es fino como pocos volantes en el panorama actual lo sabemos desde que comenzara a mostrarse al mundo en el Hamburgo hace ya unas cuantas temporadas.
El medio del Tottenham asiste y crea juego con una elegancia casi natural apoyado en un entendimiento del juego superior y unos pies de seda. De esto último dejó constancia la pasada semana en en el estadio Santiago Bernabéu cuando, aprovechando los minutos de calentamiento, se dedicó a hacer toques con un chicle como si tal cosa.