En un duelo ajustado, Griffin puso un coche debajo de la canasta y apareció dentro baron Davis con un balón para lanzarle un alley-oop por el techo del Kia. Griffin saltó y rubricó un gran mate acompañado por un coro de gospel que cantaba 'Believe' ante un Staples Center emocionado.
DeRozan e Ibaka fueron los primeros en caer ante un jurado formado por ilustres como Darryl Dawkins, Dominique Wilkins, Julius Erving y John Barry. Eso sí, dejaron buena impresión e Ibaka emuló el mitico mate de Michael Jordan desde al línea e personal y en otro duio un mordisco a un peluche antes de 'matar'. DeRozan sorprendió con un mate a aro pasado, pero no bastó.
Entonces, McGee se ganó un 50 con dos mates en dos canastas distintas y Griffin obtuvo un 49 tras un genial vuelo de 360 grados. Los dos se plantaron en la gran final y ahí se impuso el héroe local con una impagable publicidad a la marca de coches.