Con los Playoffs de la MLS en el horizonte, el LA Galaxy derrotó 2 a 1 al Real Salt Lake y el final del juego trajo una calentura poco común en un hombre como David Beckham.
A Becks le resultó lo suficientemente ofensivo un comentario del entrenador del Salt Lake cuando se cruzaron en la cancha camino a los vestidores y corrió tras el técnico para encararlo y reclamarle.
Los dos hombres se enfrentaron cara a cara y se dijeron algunas cosas impublicables. Jason Kreis increpó a Beckham y tuvieron que aparecer los jugadores de ambos equipos para apagar el incendio.
Beckham puso un dedo en la cara de Kreis y el técnico no se dejó amedrentar empujando al inglés sin contemplaciones.
El Salt Lake Tribune explicó lo sucedido:
David Beckham es un hombre de fuerte temperamento en la cancha y parece que no le gustaron los reclamos que Kreis le hizo al árbitro sobre las tarjetas amarillas que no mostró a jugadores del Galaxy y las que le mostró a sus jugadores.
"Al parecer Beckham quería seguir la discusión al término del encuentro," dijo Kreis. "Él cree que es el único que tiene derecho a gritarle a los jueces."
Lo que aprendimos es que jugadores y entrenadores no deben estar diciendo cosas al final de los partidos.