Con mucha bronca acumulada, por un fallo que le pareció injusto, Jim Playfair no hizo valer el significado de su apellido (la traducción sería "juego limpio", pero al revés) y estalló de bronca ante la determinación de los árbitros.
Con reminiscencias de Hulk Hogan, el entrenador de Calgary explotó y empezó a golpear el stick de hockey sobre hielo sobre el borde del banco de su equipo. Las presiones de los técnicos salieron, una vez más, a la luz. El claro ejemplo de un entrenador al borde de un ataque de nervios.