En el clásico de la fecha de la Eridivisie entre el Ajax y el PSV, que a propósito fue aburridísimo y terminó igualado a ceros, Suárez se enfrentó a Otman Bakkal por una calentura producto de la expulsión del jugador del Ajax, Rasmus Lindren, por una falta a Ibrahim Afellay.
El goleador charrúa, a milímetros de Bakkal, no se lo pensó dos veces y le clavó sus colmillos en el cuello a su rival.
Suárez no empujó o pateó a Bakkal, simplemente lo mordió como si fuera Drácula.
Lo curioso del caso es que ninguno de los jueces lo vieron y Suárez terminó el partido sin recibir siquiera una amarilla.
Al término del encuentro, Suárez y Bakkal dialogaron de manera amistosa y el altercado no pasó a mayores.