El martes pasado en Avellaneda un hincha le pegó un piedrazo al arquero de Defensor Sporting, Martín Silva, a quien le abrieron la cabeza pero siguió jugando, actitud que fue aplaudida por toda la cancha menos el sector responsable del hecho de violencia.
En el partido de este domingo ante Boca la violencia y el racismo estuvieron de la mano, con los hinchas de Independiente arrojándole “bolas de fraile” y “piragüitas” a Lucchetti, al grito de que “el que no salta es de Bolivia y Paraguay”.
No es la primera vez que en la cancha de Independiente pasan estas cosas, incluso la barrabrava del “Rojo” sobre el final del partido colgó banderas con agresiones para sus pares de “La 12”, el grupo violento de la entidad de la ribera.
Pero no terminó todo ahí, porque la salida de los hinchas de Boca fue caótica, porque hay una sola boca para entrar y salir de la tribuna visitante de la cancha de Independiente y es complicado vaciar rápido un sector donde hubo casi cinco mil personas.
Además, los dirigentes de Boca, con su presidente Amor Ameal a la cabeza, denunciaron que la policía disparó balas de goma a los hinchas “xeneizes” y aseguraron que harán una denuncia por ese motivo.
La hinchada del Rojo: violenta y racista
No bastó con agredir al arquero de Defensor Sporting. En el clásico frente a Boca, otra vez hubo violencia y racismo en el Libertadores de América, un estadio que tiene en su tribuna visitante una sola salida para cinco mil personas y eso generó problemas con los simpatizantes de Boca.