Un traspié que compromete las ilusiones de Independiente Rivadavia

La Lepra perdió con Chacarita por 1 a 0 y dejó escapar una gran chance de acortar distancia con los de arriba en la B Nacional. El ganador fue oportuno y aprovechó una de las pocas ocaciones que tuvo para obtener tres puntos clave en su carrera al ascenso.

Independiente perdió en su cancha y se alejó de la punta. Foto: Gerardo Gómez/MDZ
Independiente perdió en su cancha y se alejó de la punta. Foto: Gerardo Gómez/MDZ

Tan cerca y a su vez tan lejos. Con tantas posibilidades en la puntuación y con un abismo de distancia en lo futbolístico. Así se presentó Independiente en casa y ante su gente. Derrochando posibilidades y mezquinando hasta el hartazgo el fútbol que alguna vez tuvo.
 
Viejos karmas aparecieron en el Gargantini, con la Lepra que vuelve a caer en un partido que debía ganar y se hunde en la intrascendencia del campeonato. Un reflejo de su juego tibio.

Porque la primera gran decisión de Ribolzi al mando del equipo: sacar a Ortega y jugar sin enganche, no dio el resultado esperado e Independiente fue más de lo mismo. Tampoco cambió la historia con el Burrito en cancha. El poco tiempo que estuvo claro.

La primera del partido llegó a los 20 minutos y despertó del letargo a los presentes. Mantilla se elevó en el área y su buen cabezazo fue contenido por Nicolás Tauber. Demasiado análisis hasta el momento y muy poca síntesis.

Luego lo tuvo Arostegui con un cabezazo que pasó cerca del arco de Guzmán. El primer tiempo se fue casi sin anunciarlo y mostrando a un local dubitativo y un Chacarita cauteloso y retrasado.

Era un encuentro en donde el que hacia el gol ganaba y el que lo hizo fue la visita. El tiro libre cayó al área y el centrodelantero Arostegui logró ganar de cabeza. La bola se desvió en un defensor y se trasformó en el primero de la noche.

La sorpresa del gol trajo consigo desconcierto y más errores. Ingresaron Ortega y Carignano, defraudando como de costumbre y para colmo de males el ex River vio la roja tras un infantil codazo a un rival.

Los centros se repitieron sobre el área de los muchachos que comanda Ricardo Zielinski y solo sirvieron para erigir en figura al ex Luján Mariano Echeverría. Incluso Tauber le tapó un cabezazo a Carignano y un tiro libre de Ortega. No era el día para Independiente.

Lo pudo liquidar la visita cuando el Azul estaba volcado en ofensiva, pero allí apareció Nahuel Guzmán y el incansable Hernan Buján. Los únicos que salvaron la ropa en una pobre actuación.

El Bautista Gargantini ya no es la fortaleza que supo ser. A Independiente esta vez el Funebrero lo doblegó y enterró sus chances de pelear por un ascenso.