Dentro de unas horas, la Selección nacional se juega su presencia en el Mundial 2010 y el panorama no es el más alentador. Se enfrenta a Uruguay, una selección inferior en nombres pero que cuenta con el "factor cancha" a su favor. Eso, en un partido de tan alta rivalidad histórica, no es un dato menor.
Da la sensación de que estamos dedicando nuestro tiempo a buscar culpables porque a estas alturas del certamen los dirigidos por Maradona debían tener más que sellado el pasaporte para Sudáfrica. Y no es así.
Pese tener en el plantel y a grandes jugadores de nivel europeo, Lio Messi es el principal exponente y el pibe va a tener que jugarse en 90 minutos la presencia en un Mundial para el que partía como campeón antes de jugar las eliminatorias. Es que nosotros somos así.
Ante esta situación, buscamos responsables, señalamos. Y nos hemos ensañado con Messi. Vuelan palos de todo tipo para el rosarino, a quién se lo cataloga de Español y "pecho frío". Ayer había encuestas en los diferentes diarios del país y la mayoría de los votantes opinaban que debería ser suplente en el partido de esta tarde.
Le criticamos que no es el mismo del Barcelona. Que no es el jugador decisivo que corre por el Camp Nou y que no mete los goles que estremece a los catalanes.
A alguien tenemos que culpar, está claro. Lo que a veces no nos damos cuenta, o no nos queremos dar cuenta, es que en Argentina alrededor de Messi no está Ibrahimovic. Palermo e Higuiaín están muy lejos del sueco. Mascherano y Verón tampoco aguantan la compulsa con Xavi e Iniesta. Y no hay lateral derecho en Argentina como Alves.
También hay que decir que en el cuadro Blaugrana, Messi es una pieza del equipo y en la Selección parece ser que todos esperan que Lio amontone a los 11 rivales y meta la pelota en el arco. Todos esperan que Messi haga el gol del milenio y cada pelota va a sus pies, casi deslindando las responsabilidades de sus compañeros.
Pero, donde la comparativa se viene abajo da manera irremontable es cuando miramos al banco de suplentes. Aquí no hay forma de justificar lo injustificable. En el Barça hay un entrenador que es capaz de sacar lo mejor de Lio. En la selección, Maradona no lo ha demostrado todavía. Así que si Argentina está donde está no es por culpa de Messi. Basta de caer en el sencillismo de buscar cabezas para cortar.