Propongo una tregua, o tal vez ver el vaso medio lleno. Independiente y Godoy Cruz han sumado tres puntos en tres partidos, sin embargo no es tiempo de dramatizar. Uno empató todo lo que jugó y el otro ganó en el debut y luego fue derrotado.
En las últimas horas, las críticas destructivas, en muchos casos, y constructivas en otros han copado la opinión pública, pero por qué no ser un poco más entusiastas y darle crédito a las dos instituciones – hoy por hoy- más populares de Mendoza.
Resulta llamativo que suene por calle Bolougne Sur Mer, un nuevo rumor de destituir a Trotta cuando el equipo nunca perdió y además se le dieron todos los gustos a la hora de armar el equipo. Como si esto fuera poco, los popes azules se dieron el lujo de poner a Ortega en el plantel superior. Si los dirigentes hicieron todo ese gasto en pos del objetivo final, por qué no le dan al entrenador algo más sencillo: tiempo de trabajo.
Es cierto que la Lepra comete errores defensivos y que el volumen de juego no es el esperado teniendo en cuenta la constelación de estrellas con la que cuenta en su plantel. Pero recién se jugaron tres fechas de un total de 38 y parece un poco más sensato dejar correr el tiempo y afirmarse en una vieja máxima: “A medida que el carro anda, los melones se acomodan”.
El conjunto leproso tiene un objetivo claro: ascender, y para colmo corre con la presión del gran candidato. El azul, parece estar obligado para el consenso común jugar bien y golear, pero los demás equipos también juegan y por lo general los planteles del Nacional llevan años en conjunto, cuestión que Independiente acumulará sábado a sábado.
Por el lado de Godoy Cruz la cosa viene más o menos parecida. No se pide la cabeza del entrenador como en el Gargantini, pero se discute sobre el nivel de juego y los protagonistas de cada partido.
Es cierto que el Expreso no juega líricamente, pero el equipo de Llop al que muchos defendían por su linda manera de tratar el balón, se fue al descenso. Por lo tanto, en el fútbol actual jugar bien no es igual a ganar y ser un poco menos lírico no es igual a perder ni a jugar mal, simplemente es menos vistoso. ¿Si jugar mal es ganar de visitante 2 a 1?, yo quiero que mi equipo juegue mal y salga campeón, podría decir cualquier fanático.
Es aquí donde aparece el objetivo del Expreso: mantener la categoría. El Tomba tiene una única obligación, sumar la mayor cantidad de puntos posibles para defender la plaza en Primera. Injustamente o no, el último sábado estuvo a un paso de traerse una unidad muy importante a la provincia. Eso es a lo que aspira el grupo de trabajo de Oldrá, sumar en cada partido, jugando a lo Borges o lo Arlt.
Si bien las comparaciones son odiosas, a esta altura del certamen, el equipo de buen pie de Llop tenía la misma cantidad de puntos que este resistido equipo de Oldrá del que parece se minimizan las virtudes y se ensanchan los errores, que por momentos son demasiado grandes para Primera división y eso es una realidad innegable.
Los dos equipos están en plena etapa de formación, en ese recorrido ya encontraron gol- dato no menor en la actualidad- Tonelotto marcó tres y Jairo Castillo, dos. Podrían haber sumado algún punto más a lo largo de los nueve en juego, pero por diversas circunstancias no se les dio.
Se espera la humildad necesaria de los entrenadores para modificar las cosas que no funcionan, como se espera qque no caigan en el grueso error de morir en una postura que no da las respuestas solicitadas, por esas "convicciones" que muchas veces intentan justificar un desacierto.
Propongo dilatar el análisis hasta que los conjuntos tomen forma. La realidad marca que los procesos de adaptación deben ser rápidos. Yo les pongo una ficha y dejo crédito abierto para los dos equipos de la provincia. Uno con objetivo de ascenso y otro con fin de permanencia.
Godoy Cruz e Independiente, momento de "parar la pelota"
Los dos equipos que militan a las máximas categorías del fútbol nacional no han cosechado los resultados esperados, pero las competencias recién comienzan y aún hay tiempo para cambiar.