El premio y desafío de los hermanos Sperdutti

Omar Higinio (presidente) y Carlos César (técnico) fueron los creadores y los principales forjadores del venturoso presente que transita el Deportivo Maipú.

Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
Foto: Nacho Gaffuri / MDZ

Se fundieron en un abrazo interminable. Sonrieron cómplicemente cuando sus brazos se entrelazaron y de reojo guiñaron al destino y le enviaron un beso a su viejita que llorisqueaba tímidamente en la tribuna marplatense.

Estaban felices, su día de gloria había llegado al fin. Por Fin. . .
Tanto Carlos como Omar, tuvieron su sueño alocado hace tiempo ya en el tiempo y los golpes repentinos fueron forjando sus figuras crecientes, patentadas con el fútbol y ese; su amado Cruzado.

El de los corazones palpitantes tras el ascenso al Nacional y el del dolor extremo, luego de aquel descenso frustrante.  Y volver a empezar. Volver a nacer.

Siempre Maipú, el Deportivo de siempre.

Ese Maipú de bodegas rebalsadas y su plaza de recuerdos, de Tropero Sosa y la Maza, de mujeres bellas y gringos laburantes.

El que los vio crecer, sumidos en esperanzas y ambiciones. Con Lunlunta como paisaje acogedor para sus sueños de verano.

La vida pasó y su espíritu de lucha no dejó de dar tregua.

Un día se engancharon en una idea y la proyectaron, bajo su caudal emotivo por esos colores pasionales, decidieron hacerse cargo y tomar parte del encauzamiento institucional y deportivo.

Se sentó entonces Omar en el sillón presidencial y Carlos en el banco de suplentes y se hicieron camino al andar.

El Argentino B los ató por años en su vorágine ascendente y resbalaron en sendas finales. Recién una tarde fría y a orillas de un mar veraniego, se abrió el pasaporte a la cúspide de un campeonato cargado de emociones. 

Omar no mermaba en sus saludos y las cámaras y micrófonos no lo aturdían, entre tanta algarabía y con su compostura al límite de la felicidad extrema, dejó estas frases:  “Cuanto más nos castigaron más hicimos para salir adelante, hace cinco años apostamos al fútbol de Mendoza y nos jugamos por un Maipú diferente”.

El futuro también pasó por la boca del presidente. “Esta semana ya estamos pensando en lo que viene, queremos arreglar con los que nos dieron esta alegría primero y después ver quienes vienen. Además, una prioridad será arreglar la cancha y dejarla en condiciones para lo que viene”. Carlos estaba cerca suyo, como toda su existencia y se explayó respecto a este logro. “Gracias a la Liga Mendocina de fútbol estamos acá, esta alegría es para el público de Mendoza que sigue a sus equipos siempre”.

“Hicimos muchos kilómetros (prosiguió), estábamos bastantes desgastados por todo el esfuerzo que significó arribar a esta ciudad, pero por suerte aparecieron esas lucecitas en el camino, hablo de esos pibes que nos dieron esta gran alegría”.

Del partidos también habló Carlos: “Nosotros estuvimos concentrados todo el partido, sólo por quince minutos no agarramos la marca pero después nos repusimos y encontramos e fútbol que Maipú esta acostumbrado a jugar y lo llevó a este ascenso”.

Del pasado y los inicios  contó lo siguiente: “No me olvido de esta locura que alguna ves se le ocurrió a Omar, él lo gestó y acá están los frutos, más allá de las críticas. Los Sperdutiti nos doblamos pero no nos quebramos.  Sorteamos obstáculos y salimos adelante”.

A quienes le dedica este logro, fue otro de los temas que Sperdutti sacó a relucir: “Me acuerdo de mi familia, de mi señora, de mis hijos, de mi vieja que se tomó un micro anoche (por el domingo) y llegó a  las dos de la tarde a la cancha, es emocionante que este ahí cerca nuestro tiene 78 años mi mamá y está acá con nosotros y se vuelve en el micro esta misma noche. También me acuerdo del Dani Zeballos, el profe  fue clave en la parte física. Esto es lo máximo”.