Como ese tenista que está por ganar el campeonato de su vida jugó Godoy Cruz. Conciente de su "match point" a favor, realizó cada golpe con el nerviosismo de estar tan cerca. Con la presión de sentir el aroma a victoria, surcar sus narices. Con el apuro de querer tenerlo ya. Y se le escapó.
Sin lograr plasmar en el teatro mayor de nuestro fútbol, aquello que lo llevó a ser protagonista exclusivo. Saliéndose permanentemente del guión creado por Daniel Oldrá. Y transformando la obra cúspide del Nacional B En monólogos varios del balompié.
Con arremetidas interesantes en la primera parte, que empezaron a delinear la silueta de un encuentro sorprendente. Al minuto lo tuvo Godoy Cruz y era el presagio de lo que nunca llegó. El centro de Solana fue conectado por la cabeza de Caruso en el segundo palo y Diego Aguiar se quedó con el primer intento del partido.
Caruso se mostraba siempre y era el receptor perfecto, Aguirre al igual que ante Independiente era la salida permanente y la maquina empezaba a aceitarse.
Y llegó la situación más clara del partido para el local. A los 16 minutos. Si a los dieciséis minutos la primera y la última. Poco para ascender. Solana ejecutó un tiro libre desde la izquierda y Franco ingresando al área, conectó un cabezazo potente que estremeció el travesaño del arquero Aguiar.
Ben Hur pasó lo difícil. Los 15 minutos fatídicos y se alimentó con los regalos de Godoy Cruz. Pases errados, salidas imprecisas y nerviosismo por doquier. Empezó a crecer la visita.
El primer tiempo se moría con la sensación de un partido parejo y que tenía al Tomba muy lejos de su objetivo. Por tan solo un gol en los números, pero crudamente distante por el juego.
La segunda parte siguió igual y fueron dos las situaciones claras. Cerecetto se demoró una eternidad para definir y fue bien atorado. Luego Ovelar sintió el calor del balón, al no haberlo tocado prácticamente nunca, por lo que la tiro a las nubes.
Era cero a cero clavado, hasta que apareció Echagüe. Corrían 21 minutos en la fría noche mendocina, veintidós protagonistas se desvivían en la arena del Malvinas. Golpes, gritos y patadas se veían y se oían. Vela limpió el juego por derecha, tiro un centro preciso al área Tombina y Mariano Echagüe de cabeza cambio el rumbo del partido. Gol y 1 a 0 abajo.
Los cambios no sirvieron para nada y el cúmulo de jugadores en campo visitante no hacían más que estorbarse a la hora de crear.
Pasó la primera oportunidad de ascenso para el Tomba. El primer "match point" se fue afuera por lejos. Todavía le quedan tres.