Independiente alcanzó un magro empate ante Ben Hur

El equipo mendocino decepcionó ante su gente y empató 1 a 1 ante la BH. Sobre el final, Ferrero marró un penal y con ello la posibilidad de sumar tres puntos vitales en la lucha por arrimarse a los puestos de vanguardia de la Primera B Nacional.Mirá imágenes y escuchá a los protagonistas.

Sebastián Ferrero tuvo el triunfo en su pies pero lo desaprovechó.
Sebastián Ferrero tuvo el triunfo en su pies pero lo desaprovechó.

Por Pablo Marcelo Pérez

Pila, pila, pila, pila, siempre una pila en la vida exigían en la hinchada de Independiente. Para estar esta noche pila, pila, pila, seguían gritando en la popular Azulada.

Y las pilas lo hicieron un gatito a La Lepra y no un ratón, como su “doce” quería.
Y gastando pilas estuvo todo el partido el once de Trotta hasta que la carga se terminó y no pudo superar a Ben Hur.

Todo terminó uno a uno, y quizás con justa razón. Porque el trabajo del representante mendocino fue altamente complejo para analizar. En la mitad inicial el juego fue anodino, carente de recursos por ambas partes y con destellos de patéticos momentos en varios pasajes del mismo.

Solo dos situaciones contabilizadas en esos 45 minutos, ambas para el Azul, un cabezazo de Caballero cerquita del travesaño por pase de Gómez y el gol de apertura del marcador conseguido por De la Vega, a través de un penal – lo tocaron de atrás - que al mismo le convirtieron.

La visita vino a sacar provecho de sus aptitudes, escasas por cierto, y tuvo en poder la pelota más de la cuenta, en desmedro de las intenciones del local.

Pero los rafaelinos no creaban peligro, a pesar de que Independiente les daba motivos de sobra para que se le vinieran. Solo administraron bien el esférico y se replegaron a la zona media con la idea de contragolpear.

El 1 a 0, fue en el juego tan ajustado como en el marcador.

En la segunda parte y en el comienzo mismo Vella se coló por derecha, aprovechando un nuevo descuido de los laterales, envió un centro preciso a la cabeza de Echagüe, que con prestancia se levó en el área y puso la igualdad.

Independiente tocado en su amor propio se adelantó considerablemente en el campo con la idea de torcer la historia rápidamente, pero incontables pelotazos, a veces con destino y desatino de los delanteros para definir y otras pésimamente lanzados, dejaron sentado que esa vía no servía.

Pero en el minuto final, llegaba el “milagro”. Encaró por milésima vez Gómez,  metiendo amagues y fintas dentro de la zona caliente y Vella la tocó con la mano, penal claro.

Se paró Ferrero, que la pidió y su remate dio en el travesaño. Era el tiro del final y se le quemó entrando en Pascuas.

Ya a esa altura no se le ocurría nada más para explicarles a la gente por parte de  los hombres del Azul, que quería pilas, pila,  pila y se fue como el Pitty a dormir una siestita.