Concentrado salió al cuadrilátero el enorme Tatoo Daniel Brizuela. El mendocino tenía una parada complicada, ya que el invicto mendocino se veía las caras ante otro invicto; el bonaerense Carlos Finito Ahumada.
Cartas en la mesa. Miradas penetrantes de uno y otro que buscaban intimidar a su contrincante antes de sentir el campanazo del asalto inaugural.
El mayor alcance de brazos del foráneo eran un obstáculo para Brizuela, pero de todas maneras el mendocino se las ingenió para contrarrestar esa arma del Finito que mostró desde el vamos todo su arsenal.
Primer round parejo y el segundo ni hablar, lo que significaba que la pelea fuera atractiva de cabo a rabo.
El Tatoo le agarró la mano y empezó a tirar golpes comprometedores que hacían entusiasmar a la concurrencia.
Pero lo malo llegaría en la tercera vuelta. Malo para los dos, ya que en el rigor de la lucha los dos se cruzaron con la cabezas y el impactó le cortó el pómulo izquierdo a Ahumada. Como el combate no alcanzó a llegar al cuarto capítulo, las autoridades del combate lo declararon sin decisión.
Una lástima. Una pena. Los dos se habían plantado para defender el invicto que ostentan hasta hoy. Seguramente, dentro de poco tiempo, volveremos a observar el duelo entre estos dos buenos boxeadores.
El semifondo
En el combate de semifondo fue el turno de una de las grandes promesas del boxeo mendocino y nacional. Es que Patricio Pedrero tenía un duro compromiso ante Diego Demonio Madole, santafesino que llegaba a nuestra provincia con un interesante palmarés.
El tupungatino salió decidido a mejorar su foja ante un público que no se cansó de alentarlo y que se contagió en más de una oportunidad.
El primer asalto fue de estudio, como siempre (o mejor dicho casi siempre) pero de todas maneras el púgil mendocino fue dejando una mejor imagen producto de su estilo y mejores golpes que le proporcionó al rival.
Desde ahí en más la historia no se modificó. El crédito local fue arreando a su oponente y demostró una gran superioridad.
Lo mejor de Pedreros se vio en el quinto asalto, en donde sacó a relucir su alta gama de recursos que fue mermando la oposición de Madole.
En el último salto el boxeador cuyano trató de terminarlo antes del tiempo reglamentario, pero no tuvo la suerte necesaria para encontrar el claro y debió conformarse con alcanzar una muy buena victoria por fallo unánime, lo que le significó una gran ovación por las más de 1200 personas que fueron a presenciar la cartelera del deporte de las narices chatas.
Los preliminares
El bonaerense Ricardo Ricky Arrieta y su comprovinciano Adrián Ladrillazo Flamenco empataron en un pobre combate.
Luego fue el turno del palmirense Diego Carnicero Ponce que tan solo superó por puntos a un mediocre oponente como Sergio El Tigre González, el ex campeón argentino de los ligeros.
(Producción: César Cambas)